El Rey no debería firmar

Sin duda alguna, este país no es monárquico pero sí cortesano.

Sobre todo, algunos políticos y muchos periodistas.

Menuda se ha armado con las palabras de la Presidenta de la Comunidad madrileña, Isabel Díaz Ayuso, cuando durante la manifestación de Colón contra Pedro Sánchez a propósito de los indultos, afirmó: ¿Qué va a hacer el Rey de España a partir de ahora? ¿Va a firmar esos indultos?

Una pregunta lógica que nos hacemos millones de españoles aunque periodistas como Raúl del Pozo ha escrito que “se ha metido en un gran lío al hablar del Rey” y la compañera Lucía Méndez “la Presidenta madrileña quiere que Felipe VI se insubordine al Gobierno de la nación”, que no es lo mismo que insubordinarse a la Constitución, querida. Los dos, un poco cortesanos me parecéis.

Posiblemente, Felipe no es Balduino cuando, el 30 de marzo de 1990, dejó de ser Rey de los belgas durante 36 horas por su derecho a la libertad de conciencia para no rubricar, con su firma, la nueva ley del aborto que iba en contra de sus profundas convicciones cristianas.

El primer ministro Wilfried Martens, consciente de que la firma del Soberano, como Jefe del Estado, era necesaria para que una ley entrara en vigor le ofreció a Balduino que se acogiera al artículo 82 de la Constitución relativo a la “incapacidad temporal para reinar” dejando el poder en manos del Gobierno que aprobó la polémica ley del aborto.

Aunque al lector le sorprenda, Felipe VI puede acogerse, con el fin de evitar convertirse en cómplice de ese atropello constitucional que dañará irremisiblemente a una Institución de por si ya muy frágil.

No uno sino tres son los artículos a los que el Rey podría acogerse para evitar refrendar con su firma la ley del polémico e ilegal indulto: Artículo 57.5: “Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho se resolverán por una ley orgánica”. ¿Puede valer?

O también el artículo 59.2  “Si el rey se inhabilitare para el ejercicio de su autoridad y la imposibilidad fuere reconocida por las Cortes Generales, entrará a ejercer inmediatamente la regencia el príncipe heredero de la Corona, si fuera mayor de edad (que no lo es) o si no lo fuere, se procederá de la manera prevista en el apartado anterior”.

O el artículo 59.3, más claro: “Si no hubiera ninguna persona a quien corresponda la Regencia, esta será nombrada por las Cortes Generales y se compondrá de una, tres o cinco personas”.

Como ha dicho la Presidenta de la Comunidad de Madrid, creo que Sánchez pone al Rey en un compromiso.

De cualquier forma, esta es mi opinión.