La Familia Real y la Semana Santa

Ignoro si la monarquía española es agnóstica, atea o aconfesional.

Lo único cierto es que, a diferencia de otras familias reales reinantes europeas a las que se ha visto en esta reciente Semana Santa acudiendo a oficios religiosos, aquí, en España, ni tan siquiera la visita tradicional desde el siglo XVII a Jesús de Medinaceli, tan relacionada con la Familia Real Española. 

Esta imagen, encargada por los capuchinos de Sevilla, la llevó al norte de África, en 1614, esta comunidad hasta que la ciudad donde se encontraba fue tomada por el sultán de Marruecos. 

Tras un intento de quemarla por parte de los musulmanes, fue recuperada y trasladada a Madrid donde el duque de Medinaceli, entonces primer ministro, construyó para su culto una capilla en un solar de su propiedad. 

En 1895 fue entregada a la custodia de los Padres Capuchinos aunque durante la guerra civil la llevaron, por seguridad, a Ginebra. Acabada la contienda, volvió a Madrid. Desde entonces ha sido venerada por los madrileños y por la Familia Real.

Hasta el pasado año, lo hacía la reina Sofia. Incluso el 6 de marzo de 2020 cuando el Covid -19 ya nos tenía casi confinados. En esta ocasión, se abstuvo de besar los pies de la imagen.

Aunque a ustedes les cueste recordarlo, Letizia lo hizo el 5 de marzo de 2004 . Cierto es que aún no se había casado y había que ganarse a la familia y a los ciudadanos En aquella ocasión lo hizo en compañía de su prometido. La futura princesa de Asturias besó incluso el pie de Jesús. Pero no ha vuelto nunca más.

Felipe si lo hizo en solitario, en 2018, cuando ya era rey.

Se dice, se rumorea que la consorte real es, cuando menos, agnóstica. Lo único que se conoce de ella en lo que a su religiosidad se refiere es que, cuando el prelado que dirigió los cursillos prematrimoniales Monseñor Estepa, extrañado por la trayectoria religiosa de Letizia, le preguntó el motivo de casarse, en esta ocasión por el rito católico cuando la primera vez lo hizo por lo civil. La respuesta de Letizia le dejo descolocado. No era para menos: “Porque, cuando conocí a Felipe, vi .... la Luz”. Monseñor no se atrevió a preguntar a que Luz se refería .... No precisamente la de la religión católica. Desde que se casó, su presencia en iglesias no ha sido muy frecuente y cuando lo ha hecho no se ha distinguido por su fervor. Lo suyo puede calificarse como increencia o falta de creencias religiosas, lo contrario a la creencia, como más o menos sería un cierto ateísmo o carencia de fe.

Incluso en las audiencias del Papa, Letizia, a diferencia de la reina Sofía que casi siempre lo hacía con traje largo negro y mantilla, Letizia solo lo hizo en una ocasión, el 29 de junio de 2004, en una audiencia de Juan Pablo II, cuando todavía era princesa.

Pero en el primer viaje oficial ya como consorte real al Papa Francisco se acogió al “privilège du blanc” de las reinas católicas pero sin velo ni mantilla. Como han hecho Paola de Bélgica, Charlene de Mónaco y Teresa de Luxemburgo, todas ellas reinas consortes católicas.  Rania de Jordania en su visita al Papa llevó el consabido velo.

Aunque la Casa Real no suele informar sobre las “vacaciones” de la Familia, contradiciendo aquello tan pregonado de la “transparencia”, es de esperar que en la pasada Semana Santa hayan cumplido con las recomendaciones del Gobierno, aparcando lo de las vacaciones para mejor ocasión, manteniéndose dentro de los márgenes autonómicos. Aunque tampoco se ha informado de sus planes para esos días de “vacaciones”. Ya podían haber acudido, como han hecho muchos madrileños, a visitar algunos pasos procesionales expuestos en numerosas iglesias ante las que se formaban largas colas, respetando las distancias ¡of course!