Las infantas

Aunque a un lector tan habitual de esta columna como era Alfonso A y a otros lectores que piensan como él, les moleste que me ocupe de nuevo con personajes como las infantas, les diré que yo soy un comentarista no un reportero buscando información. Eso ya lo fui años ha y con muchísimo éxito profesional. Les ruego perdonen mi pedantería.

En estos momentos, mi obligación es escribir sobre lo que está sucediendo, no solo en España sino en el mundo entero, aunque, como en esta semana, se trata de personajes de los que ya hemos escrito en otras ocasiones.

Porque, de un tiempo a esta parte, la Familia Real española es un pozo sin fondo de noticias. Cuando no es Felipe, lo es Letizia y siempre el rey Juan Carlos que lo será aunque se encuentre en el exilio.

Estos días, las infantas Elena y Cristina han protagonizado un hecho considerado por la izquierda e incluso por muchos medios como un auténtico disparate constitucional que ayuda, eso si, a debilitar la imagen de la monarquía.

Aunque nunca entenderé, ¡nunca! que este país tan miserable se haya indignado porque dos muchachas españolas se hayan vacunado contra el Covid, aprovechando una visita a su padre exiliado en Abu Dabi por voluntad de su hijo y del Gobierno.

A lo peor, a algunos de mis lectores tampoco les parece bien lo de las infantas. Ni que el hecho de vacunarse atente al prestigio de la Monarquía cuando ha sido, a juicio de este comentarista, un acto de responsabilidad para visitar a su padre, una persona muy vulnerable. Y lo han hecho, no en España que hubieran alterado el orden establecido para vacunarse según la edad, sino en ... Abu Dabi, sin consultar a algún responsable de la Casa del Rey con la que actualmente mantienen poco o ningún tipo de contacto.

La opinión pública española es tan miserable y sectaria que han criticado a las infantas sin tener en cuenta que, por decisión de Felipe VI, ya no son Familia Real (?).  Ni la vacuna la ha pagado el gobierno español ni tampoco nosotros que si estamos pagando a la niñera de los Iglesias-Montero.

Aunque según el compañero de ABC, Ignacio Camacho, vacunándose fuera de España “es un comportamiento legalmente dudoso, éticamente reprobable y políticamente muy desacertado que sitúa en posición más que delicada a la Corona y desdeña el compromiso de ejemplaridad inherente a sus vigentes derechos dinásticos” que lo tienen pero que no sirve absolutamente para nada.

Por lo tanto, ni se ha tratado de un comportamiento legalmente dudoso, ni reprobable ni desacertado, esa es mi opinión.

Como ustedes, queridos lectores saben muy bien, las hermanas de Felipe VI, vuelvo a repetir, ya no forman parte de la Familia Real que, según decidió el actual rey reinante, solo lo son su esposa Letizia y sus hijas Leonor y Sofia. Su madre la reina Sofia es como un extraño apéndice familiar que ni pinta ni corta.

Mientras esta campaña se desata contra la Monarquía, ningún medio ni partido político alguno se ha atrevido no ya a criticar ni tan siquiera comentar la vacunación también en Abu Dabi y coincidiendo con las infantas del general Sanz Roldán, responsable que fue del CNI con motivo de la visita al rey Juan Carlos.

Seamos serios y responsables. Si alguno de los habituales lectores de esta columna no está de acuerdo con mis comentarios tiene la oportunidad de exponer libremente su opinión que siempre respetaré. Pero estarán de acuerdo con el columnista que no es de recibo ni justo los encendidos y despreciativos comentarios por parte de la mayoría de los medios de comunicación y partidos políticos y mucho menos calificar a Elena y a Cristina “como las peores enemigas de su hermano el Rey Felipe VI”, a juicio de los que abominan de la monarquía.