“Yo sigo siendo el Rey”

Ni Pablo Iglesias, ni Felipe VI, ni Letizia impedirán que don Juan Carlos sigue siendo Rey. Así ha respondido el gobierno a una pregunta formulada en el Senado por el parlamentario de Compromis, Carles Mulet. También se preguntó al Ejecutivo si se iba a modificar el decreto que le nombra Rey con carácter honorífico. Sin ese ridículo añadido de “Emérito”. Simple y sencillamente seguirá siendo... el Rey.

Como el protagonista de ese corrido mexicano de José Alfredo Jiménez que tanto le gusta y que Lola Beltrán, la gran dama de la canción, le ofreció como regalo en un concierto con motivo de la primera visita al país charro: “Yo sigo siendo el rey”.

La letra tal parece inspirarse en la vida del soberano español. Empezando por la primera estrofa: “Yo sé bien que estoy afuera - pero el día que yo muera - sé que tendrás que llorar - llorar y llorar”.

Lágrimas de sangre derramarán si don Juan Carlos fallece en el exilio de Abu Dhabi, Felipe, su hijo y la todavía esposa, Doña Sofía, si es que aún le queda algún sentimiento sobre el hombre que, cierto es, tanto le ha hecho sufrir y tanto él ha engañado.

“Dirás que no me quisiste...”. Si no le ha querido, si no le quiere ya ¿Por qué no se ha divorciado teniendo tantos motivos?, se pregunta el personal.

Muy sencillo. “Yo, sin el Rey, solo sería princesa de Grecia.”, como su hermana Irene le reconoció a la compañera Pilar Urbano, en el libro “La Reina”. “Yo no tengo un estatus propio como reina. El Rey es él. Mi estatus está ligado al Rey. Tengo un estatus como consorte del Rey. Consorte: ese es mi estatus personal”.

Elocuentemente expresivo de lo que don Juan Carlos está viviendo estos días “es la siguiente estrofa de la canción de José Alfredo: “No tengo trono ni reina - ni nadie que me comprenda - Pero sigo siendo Rey” aunque “una piedra en el camino - me enseñó que mi destino - era, rodar y rodar, rodar y rodar”.

De lo que no hay la menor duda es que “con dinero y sin dinero - yo hago siempre lo que quiero - y mi palabra es la ley”...

Don Juan Carlos seguirá siendo Rey hasta su muerte. Como lo son Alberto de Bélgica; el Gran Duque Juan de Luxemburgo o el emperador Akihito de Japón.

Solo Beatriz de Holanda es la única reina que no conserva el título después de haber abdicado en su hijo Guillermo. Por propia decisión, renunció a ello para ser llamada tan solo Princesa de los Países Bajos.

Y mientras, el impresentable de Pablo Iglesias con su guerra particular contra don Juan Carlos, por un lado, y, por otro, defendiendo al también impresentable como el huido Puigdemont a quien califica de “exiliado”, comparándole con los exiliados republicanos. ¡Verdaderamente vergonzoso e indignante!