Juan Carlos y Corinna, exonerados

No lo digo yo sino la Fiscalía del Supremo el viernes 30 de octubre de 2020, archivando el caso contra don Juan Carlos ya que no se podrá imputar delito alguno contra él.

No ha pasado ni un mes desde que el fiscal del Tribunal Supremo, Juan Ignacio Campo, dijera que faltaba información en las diligencias sobre el emérito que posibilitaría un abanico de posibilidades y, sin embargo, ha decidido archivar el asunto.

Casualmente y un día antes, el 29 de octubre, el juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, acordó, también , el archivo de la causa contra Corinna Larsen, al “no existir elementos suficientes que permitan sostener la comisión de delitos que constituyen el objeto de la presente investigación, resultando procedente el archivo del procedimiento”.

El juez García Castellón que tenia pensado tomar declaración a Corinna para aclarar la causa incluso en la ha Embajada de España en Londres, desistió al no ver indicios delictivos.

Yo siempre mantuve que iba a ser difícil por no decir imposible determinar que existieran los citados indicios delictivos. Recibir donaciones, como las que don Juan Carlos recibió del rey de Arabia Saudita, los famosos 65 millones de euros que regaló a Corinna, no son un delito.

Tampoco las comisiones que presuntamente ha podido recibir de empresarios españoles para los que consiguió grandes obras, como el Ave a la Meca,  son un delito. Otra cosa es que tenga obligación de declararlos a Hacienda y pagar los impuestos correspondientes.

Siempre he dicho que las comisiones que Franco le autorizó a cobrar al entonces príncipe Juan Carlos por sus gestiones ante el rey de Arabia Saudita,  durante la gravísima crisis del petróleo en el año 1973,  por supuesto no eran ilegales pero si una falta de ética. Como ahora.

Aunque se haya “exonerado ” (sic) al rey Juan Carlos ni se abra causa penal alguna en contra, moralmente tanto él como Corinna han quedado señalados de por vida como personajes inmorales, sin ética ni vergüenza alguna. La reputación de los dos permanecerá  marcada de por vida. ¡Que tristeza que tantas cosas buenas que hizo durante su reinado hayan quedado enfangadas y olvidadas! Pero estas son las consecuencias de su comportamiento durante los últimos años.