Las dos caras del Papa

Las imágenes son un medio de persuadir y de demostrar. Y, a veces, se convierte en imagen de la cosa que odia que decía Einstein.

Tal cosa ha sucedido con motivo de la audiencia del Papa Francisco al presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez y su amadísima esposa, Begoña Gómez.

Si iban buscando solo una foto, esta demuestra elocuentísimamente que Su Santidad no se encontraba ni cómodo ni feliz con esta audiencia, con este encuentro.

Aunque las comparaciones se dice son siempre odiosas, no me resisto a comparar la imagen de esta audiencia con la del Papa a Felipe y a Letizia, el 30 de junio de 2014, por primera vez como reyes.

Ella, de blanco, haciendo uso del “Privilège du Blanc” concedido a las reinas católicas y a las consortes oficialmente católicas y digo “oficialmente católicas” ya que ella es agnóstica, de los Soberanos católicos, que les permite lucir este color en una audiencia con el Pontífice.

Por ello, Letizia quiso lucir de blanco impoluto aunque sus zapatos desentonaban algo ya que eran de color beige.

Mientras que la “Primera Dama” de la Moncloa iba de riguroso negro aunque sin mantilla que si llevó la consorte real en la audiencia con motivo de la entronización de Francisco como Papa, el 19 de marzo de 2013, en representación de los Reyes Juan Carlos y Sofía. Entonces solo era Princesa consorte de Asturias.

Comparando las imágenes de las dos audiencias, la de Sánchez y la de Felipe VI, en junio de 2014, observamos en los gesto de Francisco, la satisfacción que le producía recibir a los Reyes de España y la incomodidad a Sánchez que se llevó cuatro o cinco consejos en forma de reprimenda, recomendándole "huir de los extremismos ideológicos que deconstruyen la patria”.

Porque como podía leerse en el editorial de ABC titulada “Si se va a Roma es para escuchar al Papa”: “Si el Presidente del Gobierno fue buscando solo una foto, esta demostró lo poco que le agradaba a Francisco recibir a Sánchez. Las dos caras del Papa lo demuestran elocuentemente.