Con moña y sin corbata en la Fiesta Nacional

Pablo Iglesias, el impresentable vicepresidente de esta dictadura que padecemos en España, acudió al Patio de la Armería y ante la Familia Real, con motivo del Día de la Fiesta Nacional, como el macho alfa de Podemos sin corbata y con moña como el “mas masculino y el mas femenino” del Gobierno,  que diría Santiago González. Ó como una maruja de barrio. Ó como un samurai dispuesto a entrar en combate.Y en ambas orejas, accesorios típicos de los looks hippies: en la izquierda, un diseño de aspecto tribal realizado en coco con forma de pequeño aro y en el derecho, un pendiente de color oscuro en forma de botón.

Cierto es que podía haber sido peor: sin chaqueta y descamisado. Como suele acudir a las audiencias en Zarzuela sin que el Jefe de Protocolo de la Casa Real le advierta que así no se debe aunque, por lo que vemos, si se puede.

Material para las/los “progres”: Hay que reconocer que este individuo, con toda la carga peyorativa de la palabra, nada que ver con un caballero ni un dandi al estilo de George Brummer, que impulsó la moda de la corbata como signo de distinción, una prenda, desgraciadamente en desuso. A veces pienso que soy de los pocos que llevan corbata porque en muchas ocasiones,  ni Felipe VI por aquello de parecer mas moderno, mas democrático, mas joven. ¡Ni que la democracia radicara en no llevarla!

Que “el coletas” hubiera aparecido en el Patio de la Armería con corbata hubiera sido tan sorprendente como cuando le vimos con esmoquin  y corbata de lazo en la ceremonia de entrega de los Premios Goya en 2016. Posiblemente le merecería más respeto que la celebración del Día de la Fiesta Nacional.

Lo de las corbatas y Pablo Iglesias no está claro. A veces y solo de vez de vez en cuando si que se le ha visto con corbata aunque sin chaqueta.

Cierto que el Patio de La Armería no es Ascot, donde la corbata es una exigencia del buen gusto en el vestir. Hay que agradecerle que hiciera el esfuerzo de aparecer vistiendo un traje azul marino. Pero ya podía haber tenido el detalle de añadir la corbata, “el único accesorio que refleja con claridad la personalidad del hombre moderno”, como decía Alberto Moravia, el más antifascista escritor italiano.