Antonio, la gala de cumplir... 90 años

En 1987, Pablo Sebastián , el director de este periódico en el que escribo, funda “EL INDEPENDIENTE”, que sale por primera vez a la calle el 20 de junio, con formato semanal, para convertirse en diario en julio de 1989.

Se trataba de uno de los periódicos mas revolucionarios de la democracia y con la mayor cantidad de famosas firmas, entre ellas las de Camilo José Cela, premio Nobel, en octubre de 1989, cuando era articulista de este periódico y el gran Antonio Gala que, el próximo viernes 2 de octubre, cumplirá ... 90 años, desgraciadamente no en plenitud mental y física ya que, desde hace tiempo, arrastra una delicada salud.

Pero hoy quiero recordarle en esta columna con el orgullo y la satisfacción de haber compartido su amistad y las páginas de aquel inolvidable diario.

En Antonio, todo fue excesivo. Desde su nombre: Antonio, Ángel Custodio, Sergio, Alejandro, Maria de los Dolores Reina de los Mártires de la santísima Trinidad y de Todos Los Santos; hasta la cuatro carreras de las que se licenció: en Derecho, Filosofía y Letras, Ciencias Políticas y Económicas en la actual Universidad Complutense de Madrid; sus 486 premios; sus 3,000 bastones; los 460 títulos de sus libros, entre ellos “La pasión turca”, ( llevada al cine por Vicente Aranda con Ana Belén como protagonista), “Anillos para una dama”, “El manuscrito carmesí”, “El pedestal de las estatuas”, “Los papeles de agua”, “Granada de los Nazaries”, “Mas allá del jardín”,  “ Córdoba de Gala”, “Paisaje con figuras”,  “Charlas con Troilo”, “A los herederos” y “A quien conmigo va”. Estos tres últimos títulos, artículos de prensa recopilados en esos libros.

Cuando cumplió 70 años, escribió “Ahora hablaré de mi”,  su autobiografía aunque él prefería considerarla como “ Una vaga colección de recuerdos y anécdotas”.

“La vida es una especie de taxi. Nadie avanza si no es llevado. El problema es que siempre le decimos al conductor que ataje sin darnos cuenta de que el sabe por donde llevarnos”, confesó el propio Gala.

Aunque fue el penúltimo de los cinco hijos de Luis Gala y Adoración Velasco, nacido en el pueblo manchego de Brazatortas, siempre se ha sentido de Córdoba, (de niño gustaba de jugar entre los muros de la Mezquita) donde su padre, médico de profesión, se trasladó a vivir cuando Antonio solo tenia 9 años, un niño que a los 6 leía a Santa Teresa.

Posiblemente, lo que mis lectores no sabrán es que Antonio Gala, victima de una crisis existencial se recluyó en la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión, en Jerez de la Frontera para ser fraile. Pero la rígida disciplina del Monasterio  le hizo desistir, abandonando la orden religiosa y su también vocación religiosa.

Antonio Gala siempre ha sido un hombre inteligentemente cáustico. Como muestra lo que le contó a Tristán Escudero, redactor del dominical de “El Independiente” que yo dirigía: “Estoy encantado de que la gente bella que conocí a lo largo de mi vida esté hecha un trapo. Y yo que he sido horroroso toda mi vida, estoy ahora como ellos. El tiempo, por fin, es mi aliado”.

Antonio es un hombre supersticioso pero bastante comprensivo, anarquista en política, pero anarquista comprensivo. Está convencido que los demás necesitan de un cierto orden y de unos ciertos horarios políticos para estar tranquilos. También es un hombre de fidelidades. Y mira siempre de frente, con sus ojos vivos de vida.

“ Si, soy muy fiel, extraordinariamente fiel,  pero me cuesta trabajo llegar a serlo. Soy cauteloso y me entrego. Con mucha dificultad. Soy muy lento en la amistad, el sentimiento mas alto para mi.

Aquel día, y de esto hace ya muchos años, le reconocía a Escudero que ya no tenia deleites carnales. “Infortunadamente, eso hace ya mucho tiempo que pasó. Mi adolescencia fue extraordinariamente ardiente, ahora ya no hay ningún desorden”. Porque la vejez, querido Antonio, es un estado de reposo y de libertad. Cuando la violencia de las pasiones se ha relajado y su fuego se ha amortecido, uno se queda libre de muchos tiranos furiosos, no lo olvides.

“La primera ilusión de mi vida era una necesidad que aun sigo teniendo, ser amado. Yo he creído durante mucho tiempo que era el ejemplo arquetípico del amante cuando Dios dijo “Sea el amante”, me inventó a mi. Pero en una tarde desdichada y por un juego descubrí que de ninguna manera eso era cierto. Descubrí que yo era un amado corriente. Quizás porque pertenezco a una familia muy controladora, rígida, respetuosa y fría. Quizá yo soy una excepción dentro de la familia. Necesitaba mucho el amor y la confirmación permanente del amor. Es duro tener la conciencia permanente de que estoy solo”.
Como granadino que soy, me identifico con Antonio Gala cuando dice que “Granada nunca debió ser conquistada”.

Posiblemente, por tener la Alhambra dentro de él, escribió  Granada de los nazaries”.

Yo se lo agradeceré siempre, como siempre le desearé que, dentro de lo que pueda y la salud se lo permita, sea feliz. Y no solo en estos 90 cumpleaños. ¡Oh vejez enemiga! Pero  como saber todo lo que sabes sin envejecer? Cuando ceses de indignarte, habrás empezado a envejecer, que decía André Gide.