El mejor amigo del rey Juan Carlos

Dicen que el Rey no debería tener amigos. Es una de las grandes servidumbres de la Corona. Entre otros motivos, porque la amistad es una igualdad armoniosa, una relación entre semejantes y tratándose del Rey, aunque sea Emérito, esa igualdad no es posible.

Sin embargo, esta norma no es aplicable a José Cusí quien se ha demostrado ser más que amigo “guardián de sus secretos”, como escribe Cristian Segura.

La relación es tan fuerte que, para demostrarlo, don Juan Carlos quiso apadrinar a uno de los hijos, un niño que algunas veces se veía en los brazos del Rey y que provocaba entre la gente la siguiente pregunta:

“¿Quién es ese niño tan guapo y tan rubio?”.

Uno de estos secretos desvelado estos días le involucra en el presunto pago de una parte de los gastos del viaje de novios de Felipe y Letizia, una minucia de 270.000 dólares sobre la que yo no quiero entrar hoy sino en la personalidad de este fiel y gran amigo a quien el Rey conoció en los años 70, en una cacería organizada por Franco. Al parecer, era asiduo a estas cacerías y debía ser gran tirador ya que como tal participó en los Juegos de México, en 1968.

Pero conociendo el violento carácter de este armador, mediré lo que voy a escribir teniendo en cuenta que el señor Cusí fue capaz de derribar a puñetazos y patear una vez en suelo a un periodista, Miguel Ángel Rosellón de La Vanguardia, según el compañero Segura en su información en El País del pasado domingo, por haber publicado una información sobre “el precio de venta de uno de sus veleros”.

No hay que olvidar que ha sido el armador de los 15 veleros

“Bribón” con los que su amigo el Rey ha competido y sigue compitiendo en las Rías Baixas. Hoy, con el velero Ian, construido a su medida.

José Cusí es la única persona que ha acompañado a don Juan Carlos en las últimas intervenciones quirúrgicas. Incluso cuando, el 8 de mayo de 2010, fue intervenido en el Hospital Clínico de Barcelona durante dos horas de un nódulo en el pulmón. Nadie de la Familia Real estuvo presente en la toracotomía con la extirpación de parte del pulmón derecho por el doctor Laureano Molins. Solo su amigo José Cusi. La reina Sofía llegó cuando la operación había finalizado, permaneciendo solo unos minutos en la habitación. Al entonces príncipe Felipe, ni se le vio.

El armador también se pronunció en un artículo en La Vanguardia sobre el accidente de Botsuana. “Son tiempos en los que hay que evitar los tropiezos en las escaleras de un bungalow y en la vida pública”. Al parecer, y según Cusí, lo del safari “no fue una decisión acertada”.

Espero por mi integridad física que nada de lo que he escrito en este articulo pueda molestar al armador.