Exageraciones de la prensa española

Lleva razón Raquel Troitiño cuando comenta las exageraciones de la prensa española, al escribir de la Familia Real. Sobre todo, cuando lo hacen sobre la princesa Leonor y su hermana la infanta Sofía, resultan un tanto babosos y cortesanos. Y mi amable comunicante reproduce textualmente algunas frases que sonrojan al lector: “La niña es mas rubia que el oro”, “Su capacidad de oratoria no tiene limites” y “el pueblo se embelesa, admira, se le cae la baba…”.

Estimada amiga, a mí, como periodista, me sonroja lo que los compañeros a veces escriben.  Y no solo de las nenas. También de Letizia. O se pasan o se quedan. Aunque, como me escribe Alfonso A, “si con alguien que la prensa no ha tenido piedad ha sido con Letizia”. “Las cuatro letras benévolas que se publican sobre ella quedan sepultadas bajo millones de ataques, algunos fundados, la mayoría tergiversados y casi todos frívolos”.

Estimada Raquel, lo de Joaquín Sabina y Letizia, usted pregunta si fue verdad o mentira. Verdad, pero no exactamente como usted lo resume sino como el propio cantautor relata en su libro “De príncipes y princesas” y el periodista José Apezarena en el suyo “Felipe y Letizia. La conquista del trono” (La Esfera 2014) lo cuentan:  “Letizia venía de un mundo mas o menos progresista y quería que el príncipe conociera otro tipo de mundo. Simoneta  arregló la cita de una cena en mi casa”.

El problema se planteó porque, según Sabina y también Apezarena,  Letizia contó el siguiente chiste mientras bailaba con Sabina “¿En qué se parece la monarquía española con la de Mónaco? En que la princesa Estefanía se casó con un funambulista y el príncipe de España se ha casado con una fulana muy lista”. La reproducción del chiste en su libro a “Letizia le sentó muy mal”, como reconoció Sabina que acabó por arreglarlo con el siguiente comentario “Leti es una chica lista e inquieta que, con un poquito de suerte, traerá la Tercera Republica”. ¡Toma ya!

Letizia comentó en su entorno mas cercano “¿Cómo iba yo a contar una cosa así? No se me ocurriría hacerlo”.

Tiempo después Sabina reconoció “Yo quedé mal con Palacio contando el chiste que había surgido durante la cena. Metí la pata”.

Yo, ni quito ni pongo. Así lo contaron mis amigos Joaquín Sabina y José Apezarena.

Quiero aprovechar la columna de hoy para agradecer, como bien nacido que soy, a Irma Kolh, Alfonso A., Mariangeles, Kalysw, Raquel Troitiño Araujo y a Pedro Manuel A.C., sus palabras a propósito de la muerte de mi hermana María Ángeles. De corazón, muchas gracias.