Ministro de Marina

¿Qué coño pinta un filósofo del Partido Socialista Catalán al frente de un Ministerio de Sanidad?

Esto me recuerda cuando, en la época de Franco, todos querían ser ministros …  “aunque fuera de Marina”, se decía. Posiblemente porque era el menor peso político.

En este caso, porque se consideraba Sanidad como de segunda por su falta de contenido. Así que no era necesario un lumbrera para cumplir con uno de los socios que mantienen la gran farsa del Gobierno Sánchez.

Lo que no esperaba el tal Salvador Illa que la cartera que, inexplicablemente había aceptado, iba a ser de tan pesada carga, nada menos que una pandemia. Por ello, la cara de espanto de Salvador Illa, tras el primer Consejo de Ministros y que le hizo preguntarse a Luis Herrero en su columna en ABC “La semana trágica”, ¿Qué hace un filósofo como tú en una pandemia como esta?

Hay que reconocer que Sanidad no estaba preparada para lo que está sucediendo. Además, tampoco se ha elegido a las personas adecuadas.

Porque si el Ministro filósofo es de una incompetencia suicida que hasta periódicos como The Guardian y The New York Times calificaban  a la Sanidad Española y a su Ministro de estar en Babia”.

Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencia Sanitarias, un histriónico que gusta ofrecer en sus comparecencia televisivas diarias cifras muy alejadas de “la realidad asistencial”,  por sus condescendencia con el Gobierno al que apoya sin pudor”, según la Organización Médica Colegial.

Mientras esto escribo, desde mi lenta recuperación del coronavirus, que me tiene doblemente prisionero en mi casa y en mi cuerpo, me llega la noticia de que Fernando Simón ha acabado siendo víctima del coronavirus.

A todos los lectores de esta columna como Aurora Vázquez, Alfonso A. (pro letizia), Pedro Manuel A,C, Mario,  Mariangeles, Manuel Luna de Maria, Marlenes Reyes Talledo, Irma Kolh, Phil, José María Sancho, y otros muchos que me honran todas las semanas con sus críticas, siempre ponderadas, les deseo que el Virus les haya respetado.

Yo no he tenido esa suerte, pero no he querido faltar a la cita semanal con mis lectores a los que ya considero casi amigos.