Los idus de marzo: ‘Tú también, hijo mío’

Ignoro si Felipe VI es un ser maquiavélico. No lo parecía. Pero elegir el 18 de marzo para repudiar a su padre, el Rey Juan Carlos I, en plena crisis del coronavirus, tal  parece.

No ha podido elegir el peor día de la historia más convulsa de los últimos cincuenta años para un gesto, no insólito sino único, en la historia de las monarquías.

Se desconocen quién o quiénes han sido los asesores para tal decisión. Para empezar,  el comunicado estaba lleno de inexactitudes cuando no de errores, con un total desconocimiento del Código Civil, articulo 991, sobre las herencias “nadie podrá aceptar ni rechazar una herencia sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar”.

Además, ¿qué les importaba a los españoles ese día, precisamente ese, un tema tan privado como es una herencia?

¿Se aprovechó precisamente ese día de marzo para cuan Bruto, Felipe apuñalara a su padre. ¡“Tú, también hijo mío”!

Tres personas han sido los protagonistas de estos idus en la Zarzuela, por supuesto. El propio Felipe que cuan Bruto apuñala a su padre eligiendo el momento menos adecuado.  Jamás se había visto una crueldad mayor. El puñal era esa asignación de 200.000 euros, una miseria cuando se dilucidaban millones de euros.

El segundo personaje fue Jaime Alfonsín a quien, como Jefe de la Casa de Su Majestad el Rey Felipe Bruto VI, hay que responsabilizar de las lamentables explicaciones que aparecían en el insólito comunicado que Felipe Bruto hizo llegar a la opinión pública, desvelando hechos económicos presuntamente delictivos de su padre que, en modo alguno, podía heredar 100 millones de euros cuando ya se sabía por la propia amante del Rey que había recibido 65 millones, lo que levantó la ira de Felipe Bruto.

No podemos dejar a la reina Sofia quien, al igual que la reina Isabel de Inglaterra, que, cuando conoció las infidelidades de su esposo, decidió, porque así le convenía, mirar para otro lado no pidiéndole fidelidad sino lealtad. Soportando las humillaciones públicas que una mujer, sea o no reina, no debe tolerar.

Para defenderse de tales acusaciones, Juan Carlos I ha elegido para que le defendiera ante la opinión pública pero, sobre todo, de un hijo, a un ilustre jurista, fiscal en excedencia y abogado en ejercicio, Javier Sánchez Junco Mans, cuyo nombre fue muy conocido cuando encabezó la causa contra Mario Conde. Que ¡oh, casualidad! era muy amigo del entonces Rey Juan Carlos.