¿Solo dos preguntas?

La prensa española nada que ver con la inglesa de la BBC. La reciente entrevista al príncipe Andrés lo ha demostrado.

Tampoco con la norteamericana, sobre todo la que cubre la información en la Casa Blanca.

Un triste ejemplo de como se comportan los periodistas españoles, lo tenemos durante la ultima comparecencia del impresentable Presidente en funciones Pedro Sánchez, después de ser designado, precipitadamente, candidato por Felipe VI, en la que solo permitió se le hicieran dos preguntas, dos.

Lo mas sorprendente fue que los periodistas acreditados en Moncloa aceptaran, sin rechistar y como borregos, sin que hubiera, ni uno solo, que se revolviera, negándose a cubrir tan vergonzoso acto. ¡Qué vergüenza de profesión y de profesionales!

Contemplando este humillante espectáculo, recordaba el rifirrafe entre el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el 8 de noviembre de 2018 y un periodista de la CNN, durante una extensa rueda de prensa en la Casa Blanca.

El reportero le preguntó, reiteradamente, al Presidente si no estaba demonizando y tratando como criminales a los inmigrantes. “Eres un periodista grosero” e intentó quitarle el turno de palabra sin conseguirlo porque el periodista insistió en su pregunta.

Hasta seis veces llegó a decirle Trump que ya “era suficiente”, apuntándole con el dedo y girando la cara hacia otro periodista mientras una funcionaria intentaba quitarle el micrófono.

No ha sido el único caso. Este presidente se ha caracterizado por mantener una relación convulsa con la prensa que cubre la información en la Casa Blanca.

Nada que ver con la prensa española y los periodistas acreditados en Moncloa. Por todo esto, me ha parecido admirable la primera decisión del nuevo presidente de la Asociación de la Prensa Madrileña, Juan Caño, de protestar, ¡por fin! ante la política restrictiva de Sánchez y muchos políticos, también de Felipe VI y La Zarzuela, con la prensa.

Ya es hora de acabar con esa muletilla de “solo dos preguntas”, como publicaba el pasado sábado El Mundo, en una información titulada “Solo dos”.

También hay que acabar con esa maldita costumbre de los políticos de no contestar a lo que se les pregunta, tanto en ruedas de prensa como en tertulias televisivas o radiofónicas, para soltar el mitin de turno.

Cierto que la culpa es siempre del reportero que, como el de la CNN, debiera exigir al diputado o diputada que conteste si o no a lo que se le pregunta y no se vaya por las ramas.