¿Un Vicepresidente con coleta?

Señor Iglesias, don Pablo, las imágenes y los símbolos son un medio de persuadir aunque no de demostrar y, usted, con esa facha que gasta de vaqueros, camisas medio abiertas y chaquetas descolgadas, sin contar la coleta, no creo sea la más adecuada para ser Vicepresidente.

Aunque sea de un gobierno “Frankenstein” del PSOE, Podemos y demás jarcas de políticos populacheros, izquierdosos y comunistas.

Un mínimo es necesario para vestir el cargo aunque usted, bien vestido, se convierta en imagen de la cosa que odia porque le recuerda a los del PP, siempre bien vestidos .

¿No le da vergüenza acudir a sus entrevistas con Felipe VI vestido de tal guisa? Me sorprende que los responsables del protocolo de La Zarzuela se lo permitan.

En un restaurante madrileño, “Horcher”, en la calle de Alfonso XII, usted nunca tendría mesa si un día va. Que posiblemente no lo hará. Pero, después de su casoplón en Galapagar y el cargo que le ha regalado su socio Pedro Sánchez, ¡vaya usted a saber! ¡Todo es posible!

En este restaurante hasta corbata exigen. Por ello, en el ropero tienen unas cuantas para los comensales que acudan a comer descorbatados. Y sin chaqueta, como usted va a las entrevistas con el pobre Rey, a nadie se le ocurre.

No me cabe la menor duda que el día que prometa, jure o acepte por la cara, el cargo de Vicepresidente ¡qué vergüenza!, usted que no es tonto aunque si malvado, si quiere despejar las terribles reservas que la inmensa mayoría de los españoles tiene sobre su persona, lo hará si no de esmoquin, como acudió a los Premios Goya, al menos decentemente.

Estimado “camarada” tendrá que reconocer que los elementos externos de su persona ponen sobre usted una nube de dudas, sospechas y hasta inquietudes cuando no un rechazo físico. ¡Parece tan sucio!

Aunque las comparaciones son casi siempre odiosas, voy a permitirme recordarle a un gran político de izquierdas de un gran PSOE, Felipe González, el mejor Presidente del Gobierno que ha tenido nunca España después de Adolfo Suárez.

Como usted sabe o debe saber, a Felipe se le distinguió durante los años en los que fue Secretario general del Partido, por sus chaquetas de pana que dejó de llevarlas nada más convertirse en Presidente.

Era un cambio lógico en el atuendo como muestra de respeto al cargo y a las instituciones. Pero, desde luego, este cambio en el vestir no le separaron ni de sus orígenes ni de su manera de ser .

La chaqueta de pana ha quedado en los anales de su biografía como Bellavista y Pez Volador.

Pero me gustaría que no olvidara lo que decía Charles Dickens al respecto: “cualquiera puede estar lleno de animación y buen humor cuando va bien vestido. No es ningún mérito”. Aunque el habito no hace al monje, querido. Con perdón.

No me resisto recordarle a Pablo Iglesias en vísperas de convertirse, para desgracia de millones de españoles, en vicepresidente, lo que Platón decía a propósito del cargo con el que Pedro Sánchez le va a nombrar: “La mayoría de los hombres se vuelven malos en el poder”. Usted ya lo es.