La fortuna de la familia de Franco

Estos días y a propósito de la exhumación de los restos mortales de Franco, se ha especulado mucho sobre la fortuna de la familia. Incluso barajándose cifras.

Este columnista llegó, incluso, en un programa de la Cuatro TV a apuntar una cifra desorbitada, “más de 500 millones de euros”, respondiendo con ello al titulo del programa “Todo es mentira”.

Bien es sabido que de dinero y santidad, casi siempre la mitad de la mitad.

Recientemente The New York Times calculaba la fortuna de don Juan Carlos en… 1.790 millones de euros. ¡Demencial! Cierto es que entre “sus” propiedades incluían el… Palacio Real, el Palacio de La Zarzuela, el Palacio de El Pardo… sin tener en cuenta que, en España, no existe patrimonio real, como en Inglaterra, sino Patrimonio Nacional.

Que se sepa, que no se sabe, al Rey Emérito (perdón señor por la palabreja) no se le conoce propiedad alguna aunque si cuentas bancarias en las que figuran los dineros heredados a la muerte de su padre, el Conde de Barcelona y otras cuentas más o menos discutibles.

Otra cosa es la familia Franco sobre cuyos bienes siempre se ha especulado. Incluso existe un documentadísimo libro de Mariano Sánchez Soler “Villaverde. Fortuna y caída de la casa Franco” (Planeta 1990), en el que se detallan, en el capitulo XI y “a modo de inventario” el balance inmobiliario en el que figuran “las fincas, chalets, palacios y edificios de la Señora y sus descendientes, los Martínez Bordiú Franco”, a la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975 .

Son datos obtenidos en los registros de la propiedad y registros mercantiles de Madrid, La Coruña y Málaga, según el autor.

También figura, en el capítulo X, “El holding Franco, una trama financiero-familiar que atesoraba, dice el señor Sánchez Soler, “un capital social escriturado en 1975 y, por lo tanto, habitualmente inferior al real que supera los… cien mil millones de pesetas”.

Ni entro ni salgo. Ni lo creo ni dejo de creer. Me limito a recoger lo que el autor de “Fortuna y caída de la casa Franco” publicaba en aquel año de 1990. Me imagino que muchas propiedades ya no existen en poder de la familia. Otras habrán desaparecido. Algunas, posiblemente, ya no tienen el valor de entonces, otras se han revalorizado. Y muchas de ellas, como el Pazo de Meirás, en venta, no hay quien lo quiera. Yo, que la familia Franco, vuelvo a repetir, me anticiparía y lo donaría .

P.D

Raquel: lleva toda la razón en sus comentarios: “fue una falta gravísima no haber mencionado (en los discursos de la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias) al abuelo. Ignoro si fue intencionado u olvido. Pero estoy seguro que la nena leyó lo que le escribieron y Felipe no da puntada sin hilo en lo que se refiere a su padre. Y como dice Alfonso A, “podría ser por eso de que solo puede haber un gallo en el corral”.

Para Alex2: Independiente de que don Juan Carlos quisiera o no ir, lo cierto es que las listas las confecciona Letizia y hasta ahí llego. En cuanto a las infantas Elena y Cristina, no han ido nunca, ni siquiera en la época en la que no existía Letizia.

Para Aurora: me alegran sus comentarios sobre Letizia cuya presencia en la Casa es “casi obscena” y Felipe, un calzonazos mas que un “consentidor”, como usted le califica.

En esto coincide con Pedro Manuel A.C., cuando escribe “parece que los pantalones los lleva la asturiana”.

Para Irma Kolh: puedo asegurarle que en este periódico, en Republica, “no hay censura ya que, como reconoce Aurora Vázquez, “estaría mas que censurado Peñafiel”. Nunca, jamás, me han tocado ni una coma.

A Jesús Hernández: Lleva razón: la familia de Letizia, a diferencia de ella, siempre ha tenido un comportamiento público ejemplar. Salvo su hermana Telma que parece vuelve por sus fueros. No olvide cuando demandó nada menos que a 57 medios por intromisión en su vida. Ahora parece que cuenta en esta guerra con la colaboración de su nuevo amor presentado “oficialmente” en los premios. ¡Qué cara!