Se utilizaron los premios para presentar al novio de Telma

Este año, la ceremonia de la entrega de los tradicionales Premios Princesa de Asturias se ha distinguido por cuatro desafortunados acontecimientos: el conato de enfrentamiento, una vez más, de Letizia contra su suegra a las puertas del Teatro Campoamor; la utilización de la ceremonia institucional para presentar al novio de Telma; la ausencia total de los Borbón y la presencia total de los Ortiz Rocasolano que, en pleno, estuvieron invitados en la solemne ceremonia de la entrega de los Premios Princesa de Asturias en el Teatro Campoamor de Oviedo. Desde la abuela Paloma al abuelo Chus con su esposa Ana Togores, sin olvidar, por supuesto, a la bisabuela Menchu. Y la tía Telma, de 45 años, con su enésimo nuevo amor, el irlandés Robert Gabin, ex marido de la cantante y violinista Sharon Corr, presentado oficialmente en Oviedo.

En el hotel Reconquista donde se celebró el cocktail que siguió al solemne acto del Campoamor, la familia Ortiz Rocasolano festejó el nuevo amor de tía Telma, posando en plano incluidas las nenas. Cuan si se tratara de una fiesta familiar. ¡Qué cara más dura y que desvergüenza a quien corresponda por la utilización de un acto institucional para una puesta en escena familiar!

Todos ellos especialmente invitados por Letizia, quien quiso que Leonor estuviera rodeada de su auténtica familia, la de ella y la que ha constituido tras su matrimonio con Felipe.

Hay que saber que es imposible asistir a ningún acto y mucho menos al Teatro Campoamor y al Hotel Reconquista sin una invitación. Y no olvidemos que las listas de invitados las supervisa y aprueba, quitando y poniendo, vedando o exigiendo algunas presencias. En este caso, toda su familia. Mientras, los Borbón brillaban, y nunca mejor dicho, por su ausencia. Fue deseo de Letizia que no se les invitara. Considera que la presencia daña a la Institución.

Cierto es que tampoco le agrada la presencia de la reina Sofía con quien Letizia volvió a tener un pequeño encontronazo sobre la alfombra azul del teatro intentando impedir que se fotografiara con la nena. Como pudo verse, a Felipe se le vio mediar llamando la atención a su madre. ¡Qué cruz, Señor, qué cruz!

Para Letizia, el tormento de la presencia de don Juan Carlos es peor que el de su ausencia.

Hubiera sido agradable y normal que Leonor estuviera acompañada, también, por sus tías, Elena y Cristina, y primos, Froilán, Federica y todos los hijos de los Urdangarin, amén de su abuela paterna a quien tuvo la deferencia, aconsejada, posiblemente por su padre, de darle las gracias. “Ella sabe lo importante que es para mi su presencia”.

También Felipe se refirió a ella. Hay quien dice que se había dormido en el palco del Teatro ya que al oír su nombre se sobresaltó. Posiblemente porque no lo esperaba pero no me pareció dormida en momento alguno.

Por el contrario, Felipe cometió una de las mayores bajezas del día, ignorando a su padre el rey Juan Carlos a quien ni nombró con una falta total de respeto y reconocimiento.

Las naciones no tienen grandes hombres mas que a su pesar, como la familia.

¡Ay familia!, eres el lugar de todos los vicios de la sociedad, la casa del retiro de las mujeres que gustan de su bienestar, el presidio del padre de familia y el infierno de los hijos.

Lamento no recordar quien lo dijo. Pero lo comparto totalmente pensando en la actual familia real de Letizia y Felipe.