Otro “Annus Horribilis”

Ser la reina más reina del mundo no ha impedido a Su Majestad Isabel II, la prima Lilibeth para la Familia real española, volver a sufrir otro “annus horribilis”, como el del 21 de noviembre de 1992, cuando las separaciones matrimoniales de sus hijos Carlos y Andrés pero, sobre todo, el incendio del castillo de Windsor, la mas amada de todos sus residencias junto a Balmoral.

Esa expresión la utilizó la Soberana en su discurso de Navidad.

Veintisiete años después de aquella tragedia, la Reina ha vuelto a reconocer, estos días, estar viviendo un “annus” más “horribilis” todavía, con la aparición del nombre de su hijo Andrés como cliente en las orgías con menores en la casa de los horrores del desaparecido Jeffrey Epstein.

Una de ellas, Virginia Giuffre, junto a la que aparece fotografiado, ha declarado ante el juez que “el príncipe Andrés sabe lo que hizo conmigo y espero que lo pague”. Y, además esta semana han salido a la luz las imágenes que no salieron entonces de las criticadas vacaciones de Andrés aquel verano del 2011, por aguas de Córcega, en el yate del millonario saudí Mohammed Abdul Latif Jameel. Imágenes un tanto subidas de tono del Príncipe con su entonces acompañante. Una joya de hijo… En estos momentos, muchas de las invitaciones que le han hecho para estos próximos meses, han sido canceladas por los anfitriones, por temor a verse involucrados en el affair Epstein.

Si esto no fuera demasiado “horribilis”, está el golpe a Westminster del loco de Johnson, el peor de los 14 primeros ministros que ha tenido la Reina desde Winston Chuchill en 1952, entre ellos, dos mujeres, Margaret Thatcher, la primera en la historia del Reino Unido y con la que no se llevó especialmente bien y Theresa May.

PD

A MANUEL LUNA DE MARÍA: Totalmente de acuerdo cuando hablamos de Diana. Cuando le toque el turno a don Juan Carlos, no le quepa la menor duda que seré tan crítico como con ella. Cierto es que fue un error de los dos. O mejor dicho, de los tres. Con respecto a “la griega”, como usted llama a doña Sofía, no es cierto que hoy mantengamos a su familia, aunque durante un tiempo “los griegos”, como los calificaba la prensa, eran habituales en Marivent durante el verano. Y eso de que doña Sofía ha vivido en Londres es rotundamente falso. Es una confusión debido a los viajes que hacía a la capital británica cuando su hermano vivía exiliado allí.

A LOLA FLORES: Cierto es que no hay comparación entre Diana y Camilla. La primera era una pobre muchacha, corta de luces, y creyó haberse casado con el príncipe de sus sueños y lo que encontró fue la pesadilla de su vida que la hizo desgraciada y la condujo a la muerte. Con respecto a la boda entre católicos y protestantes, lleva razón, aunque Juan XXIII autorizó la doble ceremonia en la de Juan Carlos y Sofía, católico él y ortodoxa ella. Pero eran otros tiempos.

A ALFONSO A.: Me satisface que piense como yo cuando escribe que el efecto Diana “es digno de ser estudiado”. Y lleva razón cuando escribe que Diana no era una persona muy estable. LO que me sorprendió el día de su funeral que retransmití en directo para Antena 3, fue la histeria colectiva de un pueblo tan flemático como el británico ante el drama de esta muchacha que “manipuladora ó no” tuvo la capacidad de conectar con un país, con una sociedad. Por supuesto que esto tiene mucho mérito, un mérito macabro, pero mérito al fin.

ESTIMADA RAQUEL: Lamento disentir cuando escribe que Diana hizo más por la monarquía británica que ninguno de sus restantes miembros. Al contrario. Nunca la Institución estuvo más en peligro. No solo por ella sino también por el comportamiento del príncipe Carlos. Hoy, por culpa del impresentable príncipe Andrés. Pobre reina con tantos annus horribilis.

PARA PEPITO: No entiendo su mensaje. En ningún momento he escrito sobre Luis Enrique y la muerte de su hija. Por ello, mal podía pedir disculpas. Es más, si ha habido un drama que me ha conmovido personal y profundamente ha sido, precisamente, este. No olvide que yo también perdí una hija. Le exijo una explicación.

PARA AURORA VAZQUEZ: Lleva razón que Diana fue engañada por su marido. Cierto es que, como dice, se trató de una realidad que no se imaginó pero no lleva razón cuando me califica de misógino. Para mi, tan criticable fue la conducta de él como la posterior de ellas. Ninguno de los dos fue un ejemplo. Pero el tiempo ha demostrado que la unión de Carlos con Camilla ( más mayor que Diana, menos agraciada que Diana, etc. etc.) ha funcionado. Posiblemente por ser mucho más inteligente y menos frivolona y Diana una pobre desequilibrada que no supo superar las circunstancias de aquel engaño desde el mismo día de su boda. Porque en un matrimonio nunca se pueden ser tres.