La cigarrera real

México siempre figurará en la biografía de Letizia. Tanto en la biografía profesional como en la sentimental. Con sus luces y sus sombras. Con sus excesos y sus defectos.

Alguien muy sabio dijo que ciertos recuerdos son como amigos comunes, saben hacer reconciliaciones. No estoy seguro si las vivencias de su estancia salvaje en la ciudad mexicana de Guadalajara, en 1995, después de terminar los estudios de periodismo en Madrid, le serán agradables de recordar.

Nunca, jamás, en un año y medio, pudieron suceder tantas cosas en la vida de una joven que solo tenia 24 años.

Fue reportera del periódico Siglo XXI en la capital de Jalisco y se enamoró del director del periódico, Jorge Zepeda Patterson, ¿o fue del subdirector, Diego Patterson?

Esto no está muy claro, al menos por parte del primero, aunque su esposa me lo contó vía telefónica. Y aunque se lo pregunté al que fuera director cuando vino a España para recoger el Premio Planeta, en 2015, con la novela “Milena o el fémur más bello del mundo”, no me supo dar razón. Posiblemente porque la impertinencia de la pregunta le incomodaba. De todas formas, alguien de los tres mentía. A lo peor, ninguno.

Estos días, los periódicos de México, sobre todo los de Guadalajara, se han referido a la consorte española en sus crónicas sobre la visita oficial de Felipe a la República Argentina, como “la cigarrera real”.

Recordaban la época en la que Letizia Ortiz Rocasolano, para ayudarse con lo que ganaba en el periódico, trabajaba de azafata de una conocida marca de cigarrillos.

Los vendía por las calles de la capital de Jalisco, vestida con los colores corporativos, camisa blanca en la que se podía leer, bordado en un lateral, sobre el corazón, “Buots” (marca del tabaco), pantalón vaquero de tiro alto, pañuelo rojo anudado al cuello, bolso igualmente rojo y botines marrones.

El diario británico Daily Mail, también ha publicado estas curiosas fotografías que yo recibí en su día, enviadas por la esposa de uno de los amores de Letizia.

Lo mas extraño y sorprendente es que Letizia ha sido, de un tiempo a esta parte, abanderada de una lucha anti tabaco. Lo considera una “enfermedad y una amenaza social y médica”.

En Oporto, inauguró la séptima conferencia europea “Tabaco y salud”, organizada por la Liga Portuguesa contra el Cáncer. Nunca se le ha visito fumar y no tolera que se fume en su presencia.

¡Cómo ha cambiado todo!