En la Argentina de Videla con dos cojones

Con motivo de la cómica y surrealista llegada de Felipe y Letizia a Argentina, no puedo de por menos que recordar aquí, hoy y ahora, el viaje que el gran rey Juan Carlos I realizó en 1978, y a quien acompañé, a la Argentina del dictador Videla. Con dos cojones.

Aquel año pasará a la historia de los viajes de Estado del rey como uno de los mas complicados por los países visitados.

Por primera vez, un Jefe del Estado español se atrevía a viajar, oficialmente, a la República Popular China, a Irán e Irak en la misma tacada, del 14 al 23 de junio.

En el viaje a Argentina del 17 de noviembre al 1 de diciembre, se incluyó, también a Perú y México .

Precisamente, en la Embajada española de la capital mexicana fui testigo excepcional del histórico encuentro del Rey de España con doña Lola Rivas, viuda de Manuel Azaña, el ultimo presidente de la República. Un gesto que pasará a la historia como el gran gesto de reconciliación dado por el inolvidable y gran rey que fue Don Juan Carlos, con la República auténtica y no la que pretenden Torra, los independentistas catalanes y Pedro Sánchez en un futuro.

Pero lo más delicado de aquel viaje fue la visita a la Argentina del general Videla que vivía, entonces, la época más dura y cruel de la dictadura.

Desde el primer momento, el soberano quiso mantener la distancia, incluso física, lo que no era fácil. Durante la estancia en Perú, que precedió a la de Argentina, al rey le preocupaba que el general Videla intentara darle el abrazo con el que todos los presidentes hispanoamericanos venían acogiéndole.

¿Como evitarlo?, se preguntará el lector. Muy sencillo: mantener firme el brazo a la hora del recibimiento en el aeropuerto, evitando ser abrazado, lo que finalmente consiguió. Videla se quedó sin la foto que quería.
También dejo bien claro el rey la razón de esta polémica visita que, a juicio de algunos, nunca debía haberse realizado.

Se olvidaban los detractores que el soberano español no visita regímenes ni gobiernos sino países.

En el mismo aeropuerto, como respuesta al discurso de bienvenida, dijo: “Como Rey de España, vengo a agradecer el recibimiento que siempre ha dispensado Argentina a todo español”.

Y fue fiel a sus palabras hasta el punto de que, por primera vez en un viaje de Estado, prefirió reunirse en una cena de confraternidad con la multitudinaria colonia española, en vez de asistir a esa cena de gala que, tradicionalmente, es cita obligada, como primer acto oficial de la visita: la cena que el Jefe del Estado del país visitado ofrece al del Estado extranjero.

Las palabras que el rey pronunció en uno de sus discursos en Buenos Aires, puede valer también para los españoles de hoy, en vísperas de unas elecciones generales: “El Estado que queremos no es el de unos españoles impuestos a otros españoles, sino el Estado de todos, de forma que en su seno puedan convivir todas las opciones y alternativas políticas”.

Decir esto en la Argentina del dictador Videla, condenado el 5 de julio de 2012 a cadena perpetua por los delitos de lesa humanidad perpetrados durante su mandato entre 1976 a 1981, era mucho decir. Pero lo dijo con dos cojones. Videla falleció en su celda carcelaria el 17 de Mayo de 2013