Rompedoras y coherentes…

Me estoy refiriendo a la desaparecida duquesa Cayetana Alba, a Isabel Preysler y a Carmen Martínez Bordiú, “la nietisima”, que mañana cumple 68 años, enamorada. Es su estado natural.

Se trata de tres mujeres españolas rompedoras y coherentes que han sabido, siempre, ponerse el mundo por montera actuando, en lo referente a sus vidas sentimentales, como les ha dado la real gana. Sin importarles la opinión publica ni la publicada. Y, por supuesto, tampoco la de sus respectivas familias. Piensan que sus vidas son solo suyas y que no las van a vivir mas que ellas y de la manera que quieran vivirla.

Las tres han aplicado la norma de Boccaccio: “vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello que arrepentirse de no haberlo hecho”.

A la hora de enamorarse, intervienen en ellas tres factores: la química del cerebro, la química del corazón y la química del sexo. Si falla una de las tres, la relación se acaba.

Por todo ello y mucho más, se han convertido en iconos sociales. Y dignas de admiración nacional. Moral aparte, por supuesto. Yo no soy el guardián de mi hermano.

Mi duquesa de Alba, mi inolvidable Cayetana, amó a tres hombres: Luis Martínez de Irujo, padre de sus 6 hijos: Carlos de 71 años; Alfonso 69; Jacobo, 65; Fernando, 60; Cayetano 56 y Eugenia 51. A Jesús Aguirre y a Alfonso Díez. Y con estos tres hombres se casó, sobreviviendo a dos de ellos, Luis y Jesús. En el caso de Alfonso, 30 años más joven, es quien la sobrevive.

En la vida de mi amiga Isabel Preysler, que este pasado mes cumplió 67, uno menos de su amiga María del Carmen Martínez Bordiú, ha habido cuatro hombres importantes en su vida: mi compadre y famoso cantante Julio Iglesias, (tres hijos, Chabeli, 48 años; Julio José, 46 y Enrique 43); el aristócrata Carlos Falcó, (una hija, Tamara de 38 años); el político socialista Miguel Boyer, (una hija, Ana de 32) y el escritor Premio Nobel Mario Vargas Llosa. Todos sobreviven a su desamor menos Miguel que se le murió.

Y … Carmen. Carmen Martínez Bordiú, mas conocida como “la nietisima”. Los 68 años que cumple no han podido dar más de sí sentimentalmente hablando. Su estado normal ha sido, siempre, estar enamorada.

La conozco, como quien dice, desde que nació en el Palacio de El Pardo, paritario nacional de la marquesa de Villaverde. Por ser la nietísima del dictador, se llevó todos los premios, galardones, títulos y distinciones. Fue la niña mimada del Régimen. Las crónicas de la época dicen que su infancia fue digna de un cuento de hadas.

Antes de ser candidata a reina de España, fue reina infantil de fallas, fiestas, concursos . Y, cuando solo tenia 17 años, se enamoró de Jaime Rivera, un buen muchacho. Fue su primer novio, su primer amor. A éste, le siguió Fernando Baviera, casado con la catalana Sofia Arquer. ¡Un escandalo! Además, no se ocultaba. Franco tuvo que acudir a don Juan Carlos para que, como Jefe de la Familia Real española que era, exigiera a su primo, Fernando, que dejara de follarse a su nieta. ¡Vaya trago!

Para alejarla de este pasión envenenada, su padre, el marqués de Villaverde le organiza un encuentro con Alfonso de Borbón Dampierre, 14 años mayor que nuestra protagonista, primo hermano de don Juan Carlos y embajador de España en Suecia.

Tres días permanecimos a la puerta de la embajada mientras en su interior se fraguaba la “boda de la conspiración”, que se celebraría en el Palacio de El Pardo el 8 de marzo de 1972.

Pero llegaban demasiado tarde. De haberse realizado antes de que Franco designara a Juan Carlos su heredero, a lo peor, durante unos años, los reyes de España se hubieran llamado Alfonso y María del Carmen. De aquel desgraciado matrimonio, nacieron dos hijos, Francisco, que murió en accidente de coche conducido por su padre y Luis Alfonso.

Jean Marie Rossi, 22 años mayor, fue el cuarto hombre en la vida de Carmen, con quien llegó, incluso, a casarse. Tuvieron una hija, Marie Cynthia, a punto de cumplir 34 años.

El arquitecto Roberto Federicci, 10 años mayor , fue el quinto amor de mi amiga, una gran pasión que, por primera vez, la desestabilizó cuando rompieron.

Encontró consuelo junto a José Campos, 13 años menor, un hombre sencillo, transparente, bueno. Sin esfuerzo y noblote, se convierte, el 18 de junio de 2006, en su tercer marido y en el sexto hombre del que se enamora.

Luis Miguel Rodríguez, rey del desguace, y su séptimo hombre, comparte la vida de Carmen durante nueve años, hasta que le sustituye por el joven Timothy McKeagu, 34 años mas joven y con el que parece haber encontrado, de momento, la estabilidad emocional, viviendo en Portugal.

Por cierto, Sánchez pretende desposeerla del ducado que ostenta con todo derecho. Según el gobierno, se trata de un título franquista que hay que ilegalizar. Los muy ignorantes, entre ellos la polémica e impresentable ministra de Justicia, Dolores Delgado, se resisten a firmar su carta de sucesión, ignorando que este título no lo concedió Franco sino el rey Juan Carlos a doña Carmen. “Deseando dar una muestra de mi real aprecio y en atención a los merecimientos y excepcionales circunstancias que en ella concurren”. Este título lo heredaría su hija, la marquesa de Villaverde, y fallecida, su nieta como primogénita que es. El día 4 del julio pasado, el Boletín Oficial publicó la sucesión a favor de Carmen Martínez Bordiú, lo que la convertía en duquesa y, además, con Grandeza de España. Que es lo que les jode.