Hoy toca defenderme

Siempre he sido un periodista coherente, responsable y honesto. Como resultado de ello, asumo lo que escribo y firmo. Y lo defiendo con los mismos argumentos que utilizo para exponerlos.

Pero me duele y me jode sobremanera que haya lectores como el que se esconde tras el seudónimo de “Saladino”, que no solo no haya entendido el artículo sino que me insulta y me hace llegar su “odio” por el “chaqueterismo miserable” que, según él, demuestro al escribir sobre la tristemente famosa fotografía del rey Don Juan Carlos con el heredero saudí en Abu Dabi.

A lo mejor usted es un lector inteligente pero hace un gran esfuerzo por no parecerlo. Me sorprende, primero, que no haya entendido, ni una sola palabra de lo que escribí: exactamente, es lo mismo que usted recoge en su escrito para insultarme: “Los Jefe de Estado se deben codear con todos porque lo impone la razón de Estado, diplomacia y negocio…”. Exactamente, repito, la tesis de mi articulo.

Como recordará, en mi columna, tras criticar los comentarios de compañeros sobre el dicho saludo, dejé bien claro que don Juan Carlos, que el rey, no visitaba nunca gobiernos sino países, independiente de quien fuera el Jefe del Estado en ese momento. Y siempre dejó su impronta democrática cuando tuvo la oportunidad de dirigirse a esos países en el Congreso”.

Desconozco quien se esconde tras ese nombre capaz de calificarme de “miserable y malnacido”, por haber recordado, en mi artículo, a todos y cada uno de los jefes de estado que en sus viajes oficiales tuvo que saludar.

¡Ay! Si yo le contara todas la formas de saludo que se estudiaron para evitar que el general Videla abrazara al Rey a su llegada al aeropuerto de Buenos Aires, el 1 de diciembre de 1978 y de cuyo encuentro fui testigo. A Don Juan Carlos le preocupaba que Videla intentara darle el abrazo con el que todos los presidentes hispanoamericanos venían acogiéndole. Su intención era mantener firme el brazo a la hora del saludo, evitando, como fuera, ser abrazado. El general se quedó sin la foto que quería.

También dejó bien claro el soberano español la razón de esta polémica visita. En el mismo aeropuerto y como respuesta al discurso de bienvenida, dijo “Como Rey de España vengo a agradecer el recibimiento que siempre ha dispensado Argentina a todo español”.

Y para que el general Videla se fuera enterando de a quien recibía y tomara ejemplo, en el discurso de aquella noche, dijo, entre otras cosas:

“El Estado que queremos no es el de unos españoles impuestos a otros españoles, sino el Estado de todos, de forma que en su seno puedan convivir todas las opciones y alternativas políticas…”.

Decir esto en la Argentina de Videla, era mucho decir.

“Enemigo” mío, ante mi trayectoria profesional , ¿que fuerza moral tiene usted para insultarme y calificarme de “miserable”, escondido tras ese pseudónimo? Espero que la lámpara, no de Saladino el gran sultán de Egipto, sino la de Aladino, ilumine, tras la lectura de estas líneas, su turbia inteligencia.

Afectuosamente… a pesar de todo.