Sánchez como Zapatero

El viaje oficial esta semana del presidente Pedro Sánchez por Canadá y Estados Unidos, nos ha recordado aquel otro que el presidente Rodríguez Zapatero realizó, también a los Estados Unidos, en septiembre de 2009.

Si aquel supuso un gran escándalo porque lo hizo acompañado de su esposa Sonsoles Espinosa y las dos hijas del matrimonio, las “góticas” Laura y Alba, Sánchez lo hace con su esposa, Begoña Gómez, que ¡oh! coincidencia, también tiene dos hijas, Ainoa de 11 años y Carlota de 9.

No es frecuente que los Jefes de Gobierno de España se hagan acompañar en los viajes al extranjero, por sus esposas. De ello nos podría informar Maria Ángeles López de Celis, quien, durante treinta y dos años, formó parte de la Secretaría de cinco presidentes de la democracia: Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

O lo que es lo mismo: Amparo Illana, Pilar Ibáñez, Carmen Romero, Ana Botella, Sonsoles Espinosa y Elvira Fernández. Como resultado de esta excepcional experiencia, “Las Damas de la Moncloa” (Espasa 2013), un delicioso e interesantísimo libro en el que cuenta como se proyectó el polémico viaje de Zapatero y familia.

“El Presidente comentó a sus hijas que su madre y él iban a realizar un viaje a los Estados Unidos y que allí se encontrarían con Barack Obama y su familia. Entonces, la mayor, Laura, comenzó a pedirle una y mil veces que las llevara a Washington.  Zapatero, por más talante que utilizó con su hija, no logró convencerla. Y entre eso, y que es su ojito derecho, no se vio con fuerzas para negarse y accedió a la petición, a pesar de la resistencia de Sonsoles que consideraba un error teniendo en cuenta lo que estaban luchando para mantener a sus hijas lejos de los focos de la Prensa”. Como se sabe, el viaje se hizo y el tema se desmadró hasta límites que ni siquiera Sonsoles en su celo podía imaginar.

Solo Maria Ángeles sabe cuántas esposas acompañaron al señor Presidente en viajes de Estado. Pero pocas y en contadas ocasiones. La mayoría de estas Primeras Damas no les gustaba serlo. Se trataba de seis mujeres muy distintas entre sí, y en general poco conocidas para la opinión pública. Nada que ver con Begoña Gómez, fiel seguidora de su marido como secretario general del PSOE, más tarde como candidato, al que siempre acompañaba y animaba.

 

Inolvidable aquel debate de candidatos, organizado por El País, en el que, al finalizar este, se coló en el encuadre con el pulgar en alto muy satisfecha con la intervención de su marido. Tampoco tuvo ningún reparo en darle un beso en la boca tras un debate en Antena 3. Dicen que es divertida y audaz y la que manda y ¡de qué manera!  en la vida privada y pública de Pedro.

 

Se define a sí misma, según José Luis Romo de El Mundo, como una mujer con carácter y lleva a gala ser de Bilbao. Nada que ver con su discretísima antecesora, Elvira Fernández, que nunca acompañó a Mariano Rajoy más allá de la puerta. Y, por supuesto, a ningún viaje de Estado, que se mire como se mire, es una frivolidad y un abuso de los dineros públicos.

Incluso en los más de cien viajes oficiales de don Juan Carlos y doña Sofía, por medio mundo y en los que yo les acompañé, solo en una ocasión metieron de “polizón” a una hija, a la infanta Cristina.

 

Fue en el viaje oficial a Thailandia y Nepal, en noviembre d 1987.  En todo momento intentaron que su presencia casi pasara inadvertida, comportándose, con mucha discreción. Fue la única vez que tal cosa sucedía.

Que lo haga la consorte del Jefe del Estado, es casi obligado pero nunca el Presidente de Gobierno ya que esta nunca es bicéfala. Cierto es que tampoco la Jefatura del Estado, salvo que este encarnada por los reyes, como en España y en todos los países en los que la forma de Estado es una Monarquía.