Sánchez como los ricos de verdad

Porque puede. Y no como otros que, para tener un avión privado, tienen que desembolsar, como mínimo, nada menos que 4.5 millones de euros. Lo tuvo que hacer el gran Antonio Banderas, el mas famoso actor español de todos los tiempos a nivel internacional. Se lo compró de segunda mano a Telefónica.

El señor Sánchez tampoco tiene que ocuparse del mantenimiento. De 700.000 a 1.000.000 de euros al año. Ni pagar a los pilotos, de 7,000 a 10.000 euros de sueldos mensuales.

No puede pero tiene un avión Falcon a su entera disposición las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 30 del mes y los 365 días de cada año que siga de Presidente.

Consciente de que no está bien lo que hizo los días 20 y 21 del pasado mes de julio, acaba de clasificar aquel viaje como “secreto de Estado”.

Y también consciente de que el tema no estaba del todo claro y que podía ser mediáticamente polémico, el buen hombre, tan alto como corto de luces, decidió que su esposa, la inefable Begoña, viajara hasta Benicasim en coche ó en tren, mientras él lo hacía en “su” avión. Solo.

A pesar de la “buena” intención, no ha podido evitar que los comentarios se hayan desmadrado con argumentos tan falsos y fuera de tono como los de la senadora de Grupo Popular, Salomé Pradas, para más inri, por Castellón, calificando  el polémico viaje  “noche de fiesta con familiares y amigos”, que lo sería, pero, para ser justos, hay que decir que él viajó solo en el Falcon.

La utilización de este avión, no deja de ser un tema turbio y un borrón más en tan corto periodo como Presidente.

Y la explicación de sus colaboradores y cortesanos de que Sánchez no solo había viajado en el Falcon para asistir al Festival Internacional de Benicasim , sino a entrevistarse, también , con las autoridades de la comunidad, resulta ridículamente gratuita. Usted, señor Presidente no fue a entrevistarse con ellos sino que, cuando supieron que usted estaba allí, acudieron presto a rendirle pleitesía que no es lo mismo.

Lo que ofende a los ciudadanos es ocultar los detalles del coste del vuelo, que fueron cuatro. Dos para allá y dos para acá, puesto que pernoctó allí. Aunque el sueldo de los pilotos del Falcon no son, ni por asomo, parecido a los tripulantes del avión de Antonio Banderas, señalados al comienzo de esta columna, también son un dinero amén de las horas extraordinarias.

La utilización del avión oficial por el Presidente a los dos meses de ocupar Moncloa, me ha recordado, aunque nada que ver, cuando Felipe González decidió utilizar, en un mes de julio de 1985, y para sus vacaciones familiares, el yate “Azor”, que había pertenecido a Franco.

Cuando desembarcó, hace hoy 33 años, en la localidad onubense de Punta Del Moral, en Ayamonte, no se imaginaba la polvareda mediática que se iba a levantar por el uso de un yate que los españoles relacionaban tan directamente con Franco.

Según Alfonso Guerra, en sus memorias “Dejando atrás los vientos”  (Espasa 2006) “fue el primer error de Felipe. No volvió a utilizarlo”.

Sería de desear que Pedro Sánchez haya sido sensible a las lógicas críticas de la opinión publica, aunque en su soberbia, lo dudo,  y no vuelva a las andadas con los aviones oficiales.

A propósito, me gustaría saber que medios han utilizado y están utilizando Felipe, Letizia y las nenas en sus vacaciones, mas que privadas, íntimas.
No olvidemos que papá y su heredera no deben viajar juntos, en el mismo avión por aquello de garantizar la sucesión. Por lo tanto, es necesario la utilización de dos aviones, dos tripulaciones, seis u ocho escoltas… ¿Quien lo paga ?

Al menos, como exigimos al Presidente Pedro Sánchez, también al Jefe del Estado.