Cuando la Reina perdió su profesionalidad

El 11 de Diciembre, escribíamos en esta columna, sobre la coincidencia del nacimiento de Felipe (el  30 del próximo de enero harán ya 50 años) con la caída de su tío el rey Constantino (gravemente enfermo estos días), y la actuación no sólo de los coroneles sino de Karamanlis y Papandreu, las bestias negras de la monarquía.

Según la reina Sofía, Karamanlis “engañó a su hermano.  traicionando su confianza y usurpando, el papel que le correspondía al soberano. Quería ser como De Gaulle, presidente de una República. Y no paró hasta conseguirlo”.

Y presidente de la República de Grecia era cuando, en octubre de 1984, viajó oficialmente a España para una visita de Estado.

Como tal los entonces reyes Juan Carlos y Sofía, le ofrecieron una cena de gala en el Palacio Real.

Aquel día y  en aquella ocasión, doña Sofía, siempre tan comedida, siempre tan profesional, (se la ha reconocido hasta el propio Rey), perdió esa ” profesionalidad” y no se comportó como debía, como tenía que haberlo hecho. Fue grosera y maleducada .

Como yo recordaba en mi libro  “La mesa está servida Majestad” (Planeta 2010), para empezar, esa noche, no se colocó la banda de la condecoración que, como es habitual, el presidente  griego, había intercambiado con sus anfitriones.

Por el contrario, para humillarle con su real desprecio, sobre su elegante traje de lamé de plata con brocados y recubierto de pedrería, se colocó, cruzándole el pecho, la banda de muaré azul ultramar y rebordes blancos, de la Orden Monárquica Olga y Sofía, que, en su día, le había concedido su padre, el rey Pablo. Y sobre el hombro izquierdo, la gran cruz de sus antepasadas reinas y la placa del centenario de la Casa Real de Grecia.

No hay que olvidar que, cuando el Presidente Karamanlis visitó España, el rey Constantino, el hermanísimo de doña Sofía, había sido ya   esposeído hasta de su nacionalidad, títulos, tratamientos y honores, para ser sólo, por decisión del gobierno de Karamanlis…el ciudadano Constantino.

Pero Karamanlis cometió el error de preguntarle a la Soberana española…por su hermano, según le contó a Pilar Urbano en el libro “La Reina muy de cerca”  Plaza y Janés 1996.

Y ella, haciendo alarde de una total descortesía, impropia de una anfitriona, ni le contestó. Karamanlis, violentísimo ante la actitud de la Soberana, sentada a su lado en la mesa, como protocolariamente correspondía, intentó justificar “su traición de diez años atrás”.

Pero, doña Sofía le cortó en seco y, con un tono de violencia contenida, diciéndole: “Señor Presidente, yo soy la reina de España. No me hable usted de problemas internos de Grecia” Y, ostensiblemente le volvió la espalda mirando hacia la persona sentada a su otro lado.

El menú compuesto de “consomé Embajador; langostinos de Huelva Semíramis con arroz blanco;  polo de perdiz asado, perfumado a la mejorana con puré de castañas y helado de miel con higos frescos” se le debió. atragantar el señor Presidente. A pesar de estar regado, tan espléndido menú, con “Fino Quinta; Gran Viña Sol, etiqueta verde marqués de Riscal; Gran Codorniú, Reserva Especial Lepanto y Solera Gran Reserva”.

¡Qué peligro tenía entonces doña Sofía cuando era…la Reina! Hoy es tan sólo una pobre mujer “cornutta y abanddonatta”.