Los hijos “secretos” del rey Juan Calos

Estos días se ha vuelto al tema, ya viejo, de los hijos “secretos” del Rey ¿El motivo en esta ocasión? Una entrevista en Telecinco de mi compañera y sin embargo muy amiga mía, que en el programa de Risto Mejide, ese publicista reconvertido en siniestro periodista, habló de “un hijo no reconocido” de don Juan Carlos y que ella  “sabe perfectamente quién es”.

No me gusta desmentir a compañeros y, mucho menos, cuando conozco su trayectoria profesional. Además cada uno tiene sus fuentes que, como en el caso de Pilar, no coinciden con las mías.  Según éstas, no me consta que el Rey Emérito tenga hijos conocidos fuera de su malogrado matrimonio con doña Sofía. Aunque sí que se le han conocido, de forma más o menos pública, amantes. Con nombre y apellidos. Según me informó alguna de ellas, poder sí que pudo haber tenido. No uno sino varios hijos, con don Juan Carlos pero… no los hubo.

De absurdamente demencial es el contenido del libro del polémico excoronel Amadeo Martínez Inglés, publicado en Portugal por “Chiado Editorial”, con el título “El rey de las cinco mil amantes” ¡Ni que fuera Julio Iglesias! a quien se le atribuían… 3000.

El autor, en su demencia literaria, le atribuye al Emérito la paternidad de Paola, hija de Olghina de Robiland, el primer amor del cadete Juan Carlos. También de presuntos abortos de María Gabriela, la única mujer que pudo haberse casado con él, pero el general Franco lo impidió por considerar a la princesa italiana “excesivamente moderna”.

Ser hijos bastardos, naturales (ya no existen los ilegítimos) lo han pretendido, desde hace algunos años, Ingrid Sartiau, hija de la belga Liliana Ghislaine, de 83 años hoy, a quien y según ella, conoció al entonces Príncipe en una discoteca de Marbella en 1965, tres años después de que este se hubiera casado con Sofía.

Al  parecer tuvieron una relación (a lo peor tan sólo fue un polvo) sin saber ella con quién se había acostado, hasta que se lo dijo el conserje del hotel. De aquella relación nació, en agosto de 1966, una niña, Ingrid.

La historia carece de fundamento. Don Juan Carlos, en aquella época ni después, ha frecuentado, jamás, Marbella y mucho menos las discotecas de la capital de la Costa del Sol.

“Lo único que pretende mi clienta es ver a su padre”, explicó el abogado Jaime  Parorols.

El catalán Alberto Solé Jiménez, también pretendió, al mismo tiempo, demostrar que, según su madre, era hijo de don Juan Carlos.

Aunque nadie puede sustraerse a una investigación de paternidad, los Juzgados de Primera Instancia de Madrid especializados en procesos de familia, no admitieron a trámite sendas demandas. La de la belga por el Tribunal Supremo.

Lo que sí es cierto es que  el Rey Emérito, en este terreno, ha tenido mucha suerte, a diferencia de su abuelo Alfonso XIII que llenó de bastardos, no sólo Madrid.

La abdicación del Rey animó a estos presuntos hijos a intentar su reconocimiento. Posiblemente pensaban que don Juan Carlos había perdido su inviolabilidad, aforamiento o inmunidad. Y fueron a por él.

Cierto es que el tema Leandro abrió el camino a los presuntos bastardos reales. Era la primera vez que un magistrado, José María Bento Company, hacía constar que ” Leandro Ruiz Moragas es hijo de Su Majestad el rey Alfonso de Borbón y Austria y que, conforme al artículo 55 de la Ley de Registro Civil, el inscrito ostentará, en lo sucesivo, los apellidos de Borbón Ruiz”.

Desconozco la legislación que sobre “bastardos reales” existe en países como Holanda o Bélgica, donde el ex rey Alberto y el príncipe Bernardo, consorte de la reina Juliana, reconocieron, de motu propio, ser padres de hijas bastardas.

El soberano  belga reinante lo hizo público, en el tradicional mensaje navideño de 1999, anunciando al país que tenía una hija, Delphine, nacida, hacia 34 años, de su relación adúltera, con la baronesa Sybila de Selys Longchaps.

Y Bernardo, ya muerta su esposa la reina Juliana, desveló que tenía, no una sino dos hijas. Una de ellas fue, incluso, autorizada a visitar a su padre antes de morir, con permiso de la reina Beatriz, su real hermanastra.

Verdad o mentira sobre los presuntos bastardos de don Juan Carlos “la bastardía ha sido la tónica en el lujoso linaje de los Borbones”, según el escritor José María Zavala autor de “Bastardos y Borbones. Los hijos secretos de la dinastía”.

Y según Leandro de Borbón, fallecido recientemente, el término “bastardo” es algo así como una seña de identidad aplicable, tan sólo, a hijos de Reyes nacidos fuera del matrimonio”.

Y por cierto, el general Sabino Fernández Campo, Jefe de la Casa del Rey que fue el hombre que mejor le ha conocido, siempre me dijo que don Juan Carlos no tenía ni un solo hijo fuera de su matrimonio. Si lo decía él…