Jordi Évole contra la juez Carmen Lamela

Confieso que siempre me han desagradado los periodistas de aspecto desaliñado. También los políticos.  Desagradable fue ver a Pedro Sánchez, el líder de los socialistas, sin corbata en la última recepción en el Palacio Real, con motivo del 12 de Octubre. Y a Pablo Iglesias acudir a La Zarzuela para entrevistarse con el Jefe del Estado en mangas de camisa y deportivas. Y de los fotógrafos y cámaras… prefiero no hablar porque no acabaría.

Cierto es que la culpa la tiene el Jefe de Protocolo de la Casa Real, Alfredo Martínez Serrano, diplomático asturiano, como Letizia. Aunque según la periodista Cristina Coro, de El Español, “ha sido la consorte quien ha cambiado parte de las reglas que regían en la Casa, sobre todo lo referente a vestuario”.

Por todo ello, no debería extrañarme el aspecto desaliñado y sucio con el que Jordi Évole apareció en “El Hormiguero”, del pasado jueves, 2 de noviembre, para descalificar y atacar, con un mitin, que Pablo Motos no interrumpió, a la juez Carmen Lamela.  Primero “por no conocer Barcelona” y segundo por no haberle temblado el pulso para enviar a la cárcel a Oriol Junqueras y a ocho consejeros del Gobierno catalán.

Eso es lo que le jodía a este sectario y nacionalista periodista catalán que trabaja en el grupo de Atresmedia señalado por el independentismo.

Me sorprende que desconociera, a sabiendas, (y que Motos no se lo recordara) que Su Señoría, la Juez Magistrada de la Audiencia Nacional, fue, entre 1989 y 1993, decana de los jueces de Badalona y magistrada de la Audiencia Provincial de… Barcelona. ¿Te enteras, muchacho?

Cierto es que el Évole de los cojones y ante la pregunta del compañero Pedro Simón, en la extensa y magnífica entrevista en El Mundo: ¿qué Cataluña quieres, una en la que seamos capaces de convivir y no nos juzguemos por pensar distinto? Respondió: “En este momento, no sé si los medios estamos haciendo una gran contribución a la convivencia.” Oyéndole, por supuesto que no.

Y demostró ser un cínico de padre y muy señor mío cuando puntualizó desvergonzadamente: “Creo nos interesa el incendio porque sabemos que vamos a llenar más horas de televisión”.

No seré yo quien pierda el tiempo oyéndote guapo, con perdón.