Lo que le faltaba a la fiesta

Me entristece la noticia de la marcha  del gran  Morante de la Puebla. ¡Era lo que le faltaba a la Fiesta Nacional! Con “aficionados” como Letizia y Felipe, ausentes de las Plazas y  las campañas anti taurinas que se van extendiendo por todo el paÍs, no tiene por que extrañar.

Para empezar, ya no habrá, nunca, más corridas de toros en las Baleares. Y, en  otras autonomías se habla, no de prohibirlas, sino de hacerlas menos sangrientas . ¿Sabe alguien como se cocina esto? A lo mejor … a la portuguesa, donde ni se banderillean los toros, ni se pican y por supuesto ni  se matan. Lo que se dice una corrida descafeinada.

A la reina Victoria Eugenia, nacida británica y por supuesto amante de los animales , cuando se convierte en la reina inglesa de España, el primer acto que al que  se vio obligada a asistir, el 31 de mayo de 1906, dentro del programa de festejos con motivo de su boda con el rey Alfonso XIII, fue … a una corrida de , nada menos que de ¡diez toros! Para siete toreros y tres rejoneadores. ¡Cuatro horas y media de espectáculo!, para que se fuera acostumbrando.

El cartel, de lujo: Bombita, Machaquito, Algabeño, Fuentes, Cocherito de Bilbao y… Manuel Mejías “Bienvenida” con toros de… Veragua y Miura.

En aquella época no era habitual que las mujeres acudieran a los espectáculos taurino. Pero, aquella tarde, llenaron los tendidos, las gradas y las andanadas de la viaje plaza de toros de Madrid. Todas querían ver a la  nueva reina de España que, junto al rey Alfonso XIII, presidio la  “Regia Corrida” como se anunció.

Nunca olvidó aquel día ni el espectáculo de ver, horrorizada, como los  toros destripaban,  a varios caballos  de los picadores. En aquella época no estaban protegidos por los petos que llevan hoy. Precisamente fue ella quien intercedió ante la autoridad competente  para  su implantación.

A pesar de la repugnancia que le producían la corridas, no dejó de acompañar, jamás, al rey a la corridas. Aunque para ello cubriera sus ojos con gafas ahumadas, como ya he recordado alguna vez en este columna

Hoy quisiera dedicar mi comentario tanto a Felipe como a Letizia, sobre todo a la inefable consorte que tanto está haciendo para acabar con las corridas de toros.

Apenas cuatro tardes en una plaza desde que se casó. Y, la primera vez, en mayo de 2004, días antes de su boda en la quinta  corrida de Feria de San Isidro, en Madrid. Y, la última vez, en 2009 acompañando a Felipe, en la corrida de la Beneficencia, también en el coso madrileño.

Desde el Palco Real de Las Ventas,  vio torear a  El Juli, Manzanares y Perera. Lo había hecho también en 2006 y 2008.

Letizia es, en este rechazo taurino, en lo único que se parece a su suegra, la reina Sofía, a quien la última vez que se la vio en una plaza de toros, que se recuerde, fue en 1970, en una corrida a beneficio de la Cruz Roja. No quiere decir que alguna que otra vez haya ido. Pero…

Tampoco Felipe se ha prodigado mucho. La primera corrida tras su proclamación fue el 8 de mayo de 2015, en la Feria de San Isidro. Le acompañó, en la barrera, el inolvidable Palomo Linares. Y la segunda vez, sin Letizia, of course, el 16 de junio de 2017, en la Corrida de la Beneficencia.

En cumplimiento de sus obligaciones constitucionales, Letizia debería amparar, con su presencia en las Plazas, la existencia y conservación, de un Patrimonio español, como son las corridas de toros.

P.D.: Como tenía previsto, gustara o no, Letizia, sus hijas y por supuesto Felipe,  tan buen hombre y  tan sufridor marido, pena me da,  han desaparecido de Palma en busca de ese paraíso que ella no ha encontrado nunca ni en  Mallorca ni en Marivent.  Y, mucho menos, junto a la familia Borbón, suegra, cuñadas y sobrinos. ¡Que desaire para el gobierno balear que gasta, todos los años, más de dos millones de euros, para que el Rey y familia “disfrute”, tan sólo, de una semana de vacaciones! Menos mal que  la pobre doña Sofía sabe corresponder, con su presencia, a la deferencia  de los mallorquines regalándoles las vacaciones. Aunque , como dijo la inefable a una periodista : Palma no es un lugar ideal para el veraneo. Posiblemente Benidorm, donde veraneaba con su abuelo el taxista, era mejor, repito.