Messi frente a Ronaldo

El  rey argentino vuelve a casa para casarse. Este próximo viernes contrae matrimonio, dentro de esa ola de bodas de futbolistas, Lionel Messi.

No se me enfaden los internautas si les confieso que le prefiero a Cristiano Ronaldo independiente de que uno sea del Barcelona y el otro del Real Madrid. Lo mismo me da.

Reconozco que no me gusta el fútbol. De tener alguna simpatía por un club, sería por el Atlético de Madrid. Siempre me caen bien aquellos a los que la suerte les abandona en el último momento, aquellos que te hacen sufrir y solo te dan una alegría de tarde en tarde. Además, cuando ganan alguna vez, no ofenden celebrando el triunfo. Como sucede con el Real Madrid.

Por desgracia una golfería fiscal les une. Los dos han sido denunciados por la Fiscalía. Pero nada que ver la reacción de uno con la de otro.

Mientras Ronaldo se ha cabreado con los españoles porque le exigen que pague nada menos que 14 millones de euros que ha defraudado, amenazando con marcharse de España, Messi, hasta en este desagradable asunto, nos hace o al menos a mi mucha gracia. “Fue mi papá quien lo monto todo. Yo solo juego”. Un poco de cara dura sí que la tiene.

Hasta en la relación con las mujeres son diferentes. Ronaldo siempre aparece rodeado de polémica, cuando no de escándalo. Como el embarazo de una camarera a la que pagó 10 millones de dólares para que se olvidara del hijo. Al parecer, la joven quiere ahora recuperar al niño devolviendo incluso el dinero.

Escarmentado, ha decidido que de ahora en adelante será siempre más barato y sin problemas la maternidad subrogada o vientres de alquiler. No uno, sino dos parecen ser los hijos que están a punto de llegar a España procedente de los Estados Unidos.

Ello no impide que, de un tiempo a esta parte, la prensa portuguesa especule sobre un presunto embarazo de Georgina  Rodríguez, la modesta dependienta de un exclusivo establecimiento en el Corte Inglés del Paseo de la Castellana, de Madrid y a quien parece haberle tocado la lotería. La muchacha no solo quiere ser modelo sino convertirse en madre lo que le garantizaría un futuro sentimental más o menos estable. Con Ronaldo eso nunca se sabe.

En la vida sentimental de Messi todo es diferente. Para empezar, ha vuelto a casa, a Rosario, la ciudad argentina donde nació, para casarse con una rosariña, Antonella Roccuzzi, la novia de toda su vida. Una boda normal si no fuera por los invitados. Ha tenido el buen gesto de conseguir que tan solo lo sean sus compañeros del Barcelona. Y no directivos. Ni tan siquiera el entrenador.

El escenario, un hotel más que normal y no el que la organizadora del evento había elegido. No solo se negó a tanto derroche económico sino que prescindió de ella. “Somos una familia si no modesta, si sencilla”.

Difícil encontrar a dos personas más diferentes. Mientras que con Ronaldo va la polémica cuando no el escándalo, con Messi, nada que no tenga que ver con el balón. El “rey” argentino nunca ha querido dejar de ser el chico de barrio que se casa con una amiga de la infancia.

Cierto es que tanto a Ronaldo como a Messi Hacienda les considera delincuentes primarios, “adjetivación que igual moteja de primerizo que de primitivo”, según el periodista deportivo Carlos Toro de El Mundo. “Pero lo que no se puede negar, a pesar de todo, es que el argentino, ese eterno pibe que juega como si estuviera en un baldío o en un potrero, sigue a sus 30 años maravillándonos”.