De Alonso a Nadal

Las comparaciones son, casi siempre, odiosas. Pero ante la gesta histórica de Rafa Nadal en París, que ha llenado de orgullo y satisfacción a todos los españoles, no puedo por menos de recordar hoy y aquí a Alonso, otro deportista español que supo encandilar al país con dos campeonatos sucesivos del mundo de Fórmula 1, por los que le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias. No hubo quién le aguantara. Se creyó un príncipe de verdad.

Aunque Nadal empezó a ganar mucho antes que Alonso, como recuerda Orfeo Suárez en El Mundo, y sigue ganando,  mientras Alonso, de un tiempo a esta parte, nada más que derrotas y mala fortuna que le han hecho poner los pies en el suelo.

Humanamente nada que ver el uno con el otro. Alonso, al igual que le sucede a Ronaldo, carece de la piedad y generosidad de los espíritus nobles hacia el perdedor. Tanto el uno como el otro, cuando corre y cuando juega, no hacen sino revelar su locura y su desesperación, olvidando que, en toda competencia, existe una ocasión, a veces muy fugaz, de ser vencedor.

Para Alonso como para Ronaldo no les basta la mera victoria sobre el contrincante. Hay que humillarles.

A diferencia de Rafa Nadal que, cuando gana, como en esta ocasión, lo que predomina en él es la sencillez y la naturalidad de un hombre humilde que nos ha trasmitido el orgullo de poder llamarnos compatriotas suyos.

“Orgullo de poder decirse español y sentirse respetado por las hazañas de nuestro más importante deportista… orgullo de levantar nuestra moral cuando más lo necesitamos” (José Luis Notario dixit).

“Él sabe que, de algún modo, nos representa. Por eso, nos dedica sus trofeos, compartiendo la gloria  y se envuelve en la bandera y respeta el himno”, escribe mi compañero y amigo Ignacio Camacho en su columna de ABC.

Aunque en su artículo compara a Nadal con Guardiola, hago mías las palabras con las que finaliza su comentario pero, en este mi caso, referido a Nadal y Alonso: “El día de ayer explica sin embargo por qué Rafa goza de unánime aprecio y Fernando, digo yo, es visto como un ensimismado arrogante de aureola antipática”. Yo diría que, incluso, pesetero.

En el pecado de abandonar la escudería Ferrari para fichar por McLaren Honda lleva la penitencia: un 35% de abandonos, 15 en los últimos grandes premios y 4 de 4 carreras consecutivas, Australia, China, Bahréin y Rusia.

Mientras, Rafa Nadal ha logrado 10  Roland Garros.

Hasta en sus respectivas vidas sentimentales, nada que ver el uno con el otro. A Rafa, a sus 31 años,  solo se le ha conocido un amor, María Francisca Perelló, la mujer a la que está ligado desde hace doce años y que le ha acompañado a lo largo de los diez Roland Garros. La vida amorosa de Fernando, con 35, es una montaña rusa. A esa edad, se le conocen, nada menos, que ocho mujeres… por el momento: Rebeca con quien estuvo cuatro años; corto romance con Carolina Costa; Raquel  del Rosario, con la que se casó en 2006. Aunque no lo admitió hasta el 2011 y poco después se divorció; las modelos Xania Tchoumitcheva y  Dacha Kapustina; Lara Álvarez, con la que mantuvo una relación desde el 2014 al 2016. Terminó tan mal que ella declaró: “Busco alguien que me haga feliz”. Otra modelo, Viki Odintcova. Y, por último, Linda Morselli, ex novia de Valentino Rossi.

Cierto es que las comparaciones son odiosas pero, en este caso, obligadas por lo elocuentes.