Tontas en cinco letras

Alguien, cuyo nombre no recuerdo, escribió que, desde Adán, no ha habido ninguna mala acción en este mundo en la que no haya estado implicada, en algo, una mujer. De forma directa o indirecta. Ejemplos, mil.

Alfred de Musset, por su parte, pensaba que todos los hombres son mentirosos, inconstantes, falsos, habladores, orgullosos, cobardes y desconfiados.

Pero, todas las mujeres, pérfidas, artificiosas, vanidosas, curiosas y depravadas.

Sin embargo, si hay algo en el mundo santo y sublime es la unión de estos dos seres tan imperfectos y horribles.

Ignoro si esto es aplicable a Cristina de Borbón-Iñaki Urdangarin y a Rosalía Iglesias-Luis Bárcenas.

Porque ellas han estado implicadas, presuntamente, en los manejos económicos de sus respectivos maridos y, en todo caso, conocían el origen de sendas fortunas. Eso nadie lo duda.

Por mucho que pongan de manifiesto ese placer sombrío que gusta a ciertas mujeres que es la idea de sacrificarse por sus maridos. Aunque sea con el silencio.

Ninguna de las dos teme pasar por tonta, con ese abanico de tonta mal manejado con una mano y mal con la otra.

Cristina y Rosalía son dos tontas en cinco letras aunque la mujer de Bárcenas le ha dicho, en su comparecencia ante el juez Ruz, “que yo no soy tonta”.

Pero a las dos, no les ha importado subordinar el sentimiento a la inteligencia, siendo las dos mujeres muy inteligentes.

Marisa Gallero dice en su crónica en ABC (lunes 23) que “Rosalía es el tendón de Aquiles de Bárcenas”, como Cristina lo es el de Iñaki, eso lo digo yo.

Lo que es más difícil aceptar es que los 24 años y un mes de prisión que le reclaman a Rosalía por varios delitos “sea una forma de presión”.

Resulta curioso que las declaraciones de Rosalía ante el juez Ruz hayan sido exactas a las de Cristina ante el juez Castro: las dos solo firmaban donde sus maridos se lo indicaban. Sin mirar lo que firmaban.

Lo que digo, cada una se hace la tonta en cinco letras, sin serlo porque ambas son muy listas, listísimas.