Referéndum sobre la Monarquía

En un reciente artículo de Manuel Conthe, expresidente de la CNMV y presidente del consejo asesor de Expansión y Actualidad Económica, en El Mundo, a propósito de la Monarquía “Suárez acertó al someter a referéndum la Constitución como un paquete y evitar una votación separada sobre la Monarquía”. Más bien va a ser que no. Muchos españoles, incluso monárquicos, les habría gustado que, en su día, se hubiera sometido a referéndum y separado de la Carta Magna la forma de Estado. Que se hubiese preguntado a los españoles si querían Monarquía o República. A lo peor la Institución no estaba en condiciones de someterse a un proceso electoral. El general Franco ya se había encargado en desprestigiarla en la figura de don Juan.

El señor Conthe reconoce en su artículo que la Monarquía histórica, incluso en sus formas más moderadas, es una institución antidemocrática. Totalmente de acuerdo.

En el siglo en que vivimos no se entiende que el hijo herede de su padre, nada menos, que la Jefatura de Estado de un país. Como sucede en España y en todos aquellos países con Monarquía.

A pesar de que el señor Conthe escribe que “aunque el puesto es, en principio, vitalicio, esto no es un rasgo esencial porque el Rey puede abdicar”.

Cierto es, en su hijo, como hizo don Juan Carlos.

Confieso no ser monárquico aunque algunos lo piensen. No lo he sido nunca a pesar de mi buena relación con la Casa Real, pero si juancarlista. Como muchos. Mientras don Juan Carlos fue el rey de todos los españoles. Cuando abdicó, nos sentimos algo así como huérfanos. Difícil reconvertirse en felipista.

A diferencia del señor Conthe, que llama al rey don Felipe, a secas, porque le pareció un error que adoptara el numeral de Felipe VI. Le sugiere la continuidad de una Monarquía histórica y antidemocrática como lo fue la de aquel Borbón,

Yo me refiero también a él como don Felipe o Felipe a secas. Lo hago así porque para mí es, simplemente, el Jefe del Estado español. El último rey fue don Juan Carlos.

Estos días se habla mucho de reformar la Constitución. Pero nadie se atreve. ¿Por qué?, se preguntará el lector.

Simplemente porque habrá que someter a referéndum muchas cuestiones, entre ellas la forma de estado: Monarquía o República.

Aunque se piense que la Institución que encarna Felipe pudiera recibir un respaldo mayoritario de los españoles, no se puede olvidar lo sucedido en el Reino Unido, el 23 de junio pasado con el Brexit y en Colombia, el 3 de octubre, con el referéndum sobre el acuerdo de paz con las FARC.

Contra todo pronóstico, el 51.9 votaron a favor de salir de la Unión Europea. Y el 52.2 en contra del acuerdo colombiano. No lo olvidemos.

Tampoco lo que dijo en su día Pablo Iglesias y que ya he comentado en alguna ocasión: “Si Felipe quiere seguir siendo rey... que se presente a unas elecciones”.