Fotos no para la abuelita roja y la joven blasfema

La cumbre vaticana sobre la crisis de los refugiados no tuvo los resultados que algunos pretendían. Sobre todo, algunas, como las alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau quienes se quedaron sin la deseada fotografía con el Papa Francisco.

Se había anunciado que el Pontífice en persona les saludaría y se fotografiaría con ellas. Pero Su Santidad decidió, en el último momento, no comparecer, evitando esa imagen que tanto ansiaban la abuelita roja y la joven blasfema, una fotografía que Dios o ellas saben el uso que iban a hacer.

Esta decisión del Pontífice es el resultado de las múltiples desconsideraciones de las dos ediles con la religión católica.

Manuela Carmena nombrando como portavoz suya a una persona que no solo asaltó una capilla católica en topless al grito de “arderéis como en el 36” , el año de la quema de conventos, sino que también pidió a las mujeres “sacad los rosarios de vuestros ovarios”. Muy fina la muchacha.

Tan mal ó peor, Ada Colau, quien llamándose Inmaculada y precisamente el día de esta festividad, aplaudió la irreverente y blasfema letra que parodiaba a la Virgen con estas palabras: “Madre Nuestra que estás en los cielos, santificado sea vuestro coño, la epidural y la comadrona, hágase tu voluntad en nuestro útero sobre la tierra y no permitáis que los hijos de puta aborten el amor y hagan la guerra. Líbranos, por los siglos de los siglos, vagina”.

Este blasfemo texto fue aplaudido por la alcaldesa cuando lo leyeron durante los Premios Ciudad de Barcelona, obligando al Presidente del PP en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal, Alberto Fernández, y también al Popular Xavier García Albiol, a abandonar el Salón del Ciento, donde se celebraba tan vergonzoso acto.

Como es lógico, hubiera sido inaceptable que el Papa Francisco, por muy “populista” que pueda ser ó algunos le consideren, tomándole el número cambiado y queriendo llevar las aguas vaticanas a su molino, se prestara a fotografiarse con tales impresentables personas. Como mínimo, ellas pretendían presumir de que el Papa las respaldaba.

Item más: estaba previsto que el Pontífice las recibiera junto a los alcaldes Joan Ribó, de Valencia, y Pedro Santisteve, de Zaragoza, de cuatro a cinco de la tarde del pasado sábado en Villa Pía para saludarles y hacerse la citada fotografía.

Se hubiera interpretado como una bendición a las “alcaldesas del cambio” y un reconocimiento a dos personas que se han caracterizado, no solo por la falta de respeto a la religión católica, sino por las ofensas e insultos.

Salvando las distancias, recuerdo hoy la audiencia que el Papa Pablo VI concedió a la actriz española Sara Montiel y a su marido, Vicente Ramírez Olalla el día de su boda, el 9 de mayo de 1964.

Aunque habían pagado, como donativo, 50,000 pesetas de la época, no se permitió hacer la fotografía de la audiencia por el uso publicitario que la actriz hubiera podido hacer de aquel encuentro.

En el caso de las alcaldesas, uso político, of course.

¡Menudo par de pájaras que son ellas!