José Andrés, el gran perdedor

Donald Trump, al ganar las elecciones norteamericanas, se ha llevado por delante no solo a Hillary Clinton sino a todos aquellos que la apoyaron, conscientes de que el triunfo de la candidata demócrata estaba más que cantado. Así lo creía casi todo el mundo. Hasta el Newsweek que la llevaba como cover story, con el título: 'Señora Presidenta,'.

El más afectado, a nivel personal y profesional, ha sido José Ramón Andrés Puerta, de 46 años, más conocido como José Andrés, un cocinero español que ha logrado, no poner una pica en el corazón de Washington, capital de los Estados Unidos sino hacer de una “esquinita”, como le llama al cruce de la calle E y 7, el epicentro gastronómico de América, desde 1993. El local se llama “Jaleo”.

Hasta hoy, el chef español con dos Estrellas Michelin, estaba considerado como una de las cien personas más influyentes del mundo. Como tal, invitado obligado a los saraos en la Casa Blanca por su gran amistad con el Presidente Obama.

Y escribo “hasta hoy” porque el triunfo de Donald Trump puede significar su derrota. No solo porque mantiene un contencioso judicial con el presidente electo, a quien reclama ocho millones de dólares, sino porque ha apoyado con toda la fuerza de su protagonismo a Hillary, su gran amiga.

El motivo de las demandas, que son mutuas, ya que Trump también se ha querellado contra él por diez millones de dólares, es la ruptura de un acuerdo para que José Andrés abriera un restaurante en un nuevo hotel de lujo que Trump va a inaugurar en el centro de Washington. El chef español decidió no embarcarse en este proyecto a raíz de los comentarios xenófobos del futuro presidente sobre los inmigrantes, a quienes calificó de “violadores y criminales”. “Hay que tener cuidado con Donald Trump y su canto de sirena que solo genera odio”, ha declarado el chef.

Si ya no hubiera bastado con los enfrentamientos judiciales, José Andrés se alió con Hillary en su personal guerra contra él, convirtiéndose en la estrella de muchos de sus mítines.

Fue el encargado de presentarla en Florida, concretamente en Tampa. Al referirse a Trump, dijo: “La América que él quiere no es a la que yo quiero pertenecer”. Porque ya es americano, si no, con esa frase, se lo habría puesto muy fácil al presidente electo.

Era tal la seguridad que tenía José Andrés en el triunfo de su amiga, que su restaurante “Jaleo”, se convirtió, en la noche electoral, en el cuartel general de la prensa española, para la que lo mantuvo abierto, con toda generosidad, 24 horas.

Los elogios de Hillary para José Andrés fueron en la misma tónica que los de él hacia ella. “No solo es un gran chef sino una persona que ayuda y se preocupa por lo demás, como demuestra el hecho que acaba de regresar de Haití, país que, según dijo, visita “por razones humanitarias”.

Hillary aprovechó la negativa de José Andrés de embarcarse en el Hotel de Trump porque éste “insulta a los inmigrantes indocumentados y, a la vez, los usa en sus negocios”.

Ninguno de los dos desaprovechó la oportunidad de atacar a Trump. José Andrés pidió a los inmigrantes, como él, que votaran por Clinton. “Hay uno por ahí que dice: “Hagamos América grande otra vez”. ¿Dónde he estado?, preguntó irónico, “América siempre ha sido grande”.

José Andrés no solo es un buen amigo del matrimonio Clinton, y muy especial de Hillary, sino también del presidente Obama, que le concedió, en 2015, la medalla Nacional de Humanidades, y le invitó a formar parte del séquito oficial del Presidente en su primer viaje a Cuba. ¡Toma ya!

De lo que no hay la menor duda es que “el mejor chef del año y el español más influyente” no solo en Estados Unidos, no lo va a tener fácil con el triunfo de Donald Trump y no volverá a ser invitado a los saraos de la Casa Blanca, de la que era proveedor oficial.