El 11S impidió a Eva ser reina de España

El domingo 11 hizo quince años de una de las mayores tragedias de la historia. Ese día, el mundo entero contempló horrorizado en directo por televisión los ataques a las dos majestuosas Torres Gemelas de Nueva York, y la muerte de 2.983 personas. Aquel atentado se convirtió en “pieza maldita de la memoria y de la historia”. No solo en Estados Unidos.

Desde aquel 11S, muchas cosas cambiaron para millares de personas. Y, muy concretamente, para dos. De no haber sido por este criminal atentado, la reina de España se llamaría hoy Eva y no Letizia. Así como leen.

Días antes de aquella tragedia, el entonces príncipe heredero Felipe de Borbón, al coincidir en un acto con el Presidente del gobierno, José María Aznar, le comunicó que en aquellos días iba a anunciar su compromiso matrimonial con Eva Sannum, su boda con la modelo noruega.

Como recordarán nuestros lectores, la prensa española había lanzado una campaña de acoso y desprestigio contra la joven nórdica, durante cuatro años. Yo fui uno de ellos. Y vive dios que lo lamento.

No quisimos ver que se trataba de una joven sencilla, honesta, educada, de carácter amable, discreta y, sobre todo, bastante tímida. Además, no había estado casada.

Su nombre estuvo en boca de todos los contertulios de programas de radio y televisión. Todos nos cebamos con Eva.

Ninguno de los que opinábamos nos molestamos en conocer la verdad sobre esta estudiante y modelo noruega quien, durante algún tiempo, fue la mejor candidata para reina de España. Aunque en las fotos aparentaba cierta frialdad, su mirada era dulce y poseía una sencilla y natural elegancia.

En la campaña contra ella, también se sumaron sesudos articulistas y expertos en derecho constitucional que pensaban, pensábamos, no era la joven adecuada para esposa del heredero español y futura reina porque… era extranjera.

Se olvidaban o no querían ver que las tres últimas reinas de España lo han sido: María Cristina, austriaca; Victoria Eugenia, inglesa y Sofía, nacida griega.

Tanta campaña contra la joven debió influir no solo en el presidente Aznar, que llamó a don Juan Carlos alarmado para informarle lo que el príncipe le había contado, sino en el propio rey quien, poco después, ordenaba al Jefe de su Casa, Fernando Almansa, exigiera a Felipe poner fin al noviazgo, noviazgo que de no haber sido por el tremendo impacto del 11S, se hubiera anunciado oficialmente. Después del derribo de las dos torres gemelas y los casi 3.000 muertos, el mundo no estaba para anunciar bodas. Sería una frivolidad pensar que influyera el famoso vestido azulón tan escotado por delante y mucho más por detrás que lució en la boda del príncipe heredero de Noruega, Haakon Magnus y que permitió a la reina conocer a tan polémica novia de su hijo.

Polémica o no, era el gran amor. Según el general Sabino Fernández Campo estaba, incluso, participando en la decoración de la casa, actual residencia del rey Felipe VI y Letizia.

Para evitar otra polémica mediática sobre el nuevo amor de Felipe, Letizia, el rey precipitó el anuncio de la boda.

Cuando el 1 de noviembre de 2003, La Zarzuela anunciaba oficialmente el compromiso matrimonial de Felipe con la periodista divorciada Letizia Ortiz Rocasolano, yo publicaba un artículo en El Mundo en el que pedía perdón a Eva Sannum. Por lo injusto que había sido con ella.

Hoy, quince años después del atentando de Torres Gemelas, reconozco con tristeza que no solo se llevó miles de vidas sino también a Eva Sannum, como futura reina de España. Nada que ver con la que tenemos.