Los atletas españoles sin la Familia Real

Cierto es que las vacaciones estivales de Felipe y Letizia han sido este año diferentes a las de los royals europeos. La grave situación política española ha impedido disfrutarlas como los demás. Y, sobre todo, estar presentes en Río con los deportistas de nuestro país.

Lo que más ha sorprendido es que ningún miembro de la Familia Real haya viajado a la capital brasileña. La infanta Elena podría haberlo hecho. O, en todo caso, la infanta Pilar que pertenece al COE.

Si pasamos revista a las monarquías europeas, vemos que todas han estado representadas, a más o menos nivel: los reyes de Suecia, Carlos Gustavo y Silvia, viajaron a Río para recordar que su amor nació en una Olimpiada, la de Múnich.

También los de Bélgica, Felipe y Matilde.

El rey de Holanda, Guillermo, lo hizo, excepcionalmente, solo. Máxima sigue recuperándose de la conmoción cerebral que sufrió recientemente. Los médicos desaconsejaron el viaje.

De Dinamarca, han acudido a las Olimpiadas no solo los herederos, Federico y Mary, sino también su hermano Joaquín con su esposa, Marie, sus cuatro hijos, los dos mayores fruto de su matrimonio con la hongkonesa, Alejandra.

Este año, Letizia no solo fue la última en llegar a Palma, el día después del cumpleaños de la infanta Pilar, sino la primera en marcharse. Ni un minuto más.

Ya ni lo disimula. Es superior a sus propias intenciones. Solo acepta ir a Mallorca lo mínimo para cumplir con quienes se gastan todos los años más de dos millones de euros en mantener en condiciones el Palacio de Marivent.

¿Hasta cuándo? Abrir el palacio al público, puede ser el primer paso para cerrarlo a la Familia Real en un futuro. Al menos, limitarlo.

El dinero que se gasta el gobierno balear es mucho dinero para que lo disfruten, dos ó tres meses, la reina Sofía y su hermana, la princesa Irene. Este año, la gran sorpresa ha sido la presencia del rey emérito. Hacía cuatro años que no se le veía por la isla. Con su llegada se produjo el milagro de ver a toda la Familia Real reunida.

Felipe y su consorte, una semana y gracias. La infanta Elena, va ó no va. Y Cristina, lo tiene prohibido.

Lo de Letizia con Palma es superior a sus fuerzas. Desde el primer día. Aquel en que la reina Sofía le ordenó “¡Quítate las gafas!”, cuando posaba para los reporteros, en el Club Náutico de Palma. Debió ser para ella muy desagradable, pero obedeció. Además, lo del barquito ni verlo. Y lo de sus hijas compartiendo vacaciones con sus seis primos, más bien no. Como si la “enfermedad” de los Urdangarín fuera contagiosa. ¡Pobres criaturitas!

Como publicábamos la pasada semana, mucho se temía que, con la anticipación de la recepción real a las fuerzas vivas mallorquinas, se produjera la diáspora de la Familia Real. Como así ha sido .

A la hora de redactar esta crónica, se desconoce si Felipe y Letizia siguen en su pabellón de La Zarzuela, que no es un mal sitio para veranear. El primer día al regreso de Palma, se les vio en el madrileño cine Renoir.

Mucho me temo que, como todos los años, porque, según La Zarzuela, eso pertenece a la esfera privada, se encuentren disfrutando de ese paraíso que ni dios sabe dónde está. De ser así, sería una irresponsabilidad, dada la situación.