Yo, a la Prensa. Tú, a La Beneficencia

La pasada semana, el crítico taurino de El País, Juan Antonio Lorca, criticaba la ausencia de Felipe VI en la corrida extraordinaria de La Beneficencia, en la plaza madrileña de las Ventas, en la que es tradición sea presidida por el Jefe del Estado.

En mi columna semanal en El Mundo, yo le aclaraba al compañero , por si no lo sabía, que no asistió “•porque ni a él ni a ella le gustan los toros”.

El querido Jordi Gutierrez, responsable del Departamento de Relaciones Exteriores de la Casa Real, aclaraba, con un mensaje a mi móvil, “la mala suerte que ha tenido el rey con San Isidro. Teníamos programado que don Felipe fuera a la corrida de la Prensa y así lo cerramos con la Asociación y el rey Juan Carlos a la de Beneficencia. Pero, la embajada de Ecuador, organizó, ese día, el funeral en La Almudena por las víctimas del terremoto. Yo mismo tuve que hablar con Victoria Prego para decirle lo que pasaba. Por eso, el lunes, reciben a los directivos de la Asociación. Fue una lástima porque parece , lógicamente, que el rey no quiere ir a los toros. Gracias de nuevo por tu comprensión, Jaime. A veces las cosas son así de sencillas y complicadas a la vez”.

Es muy de agradecer al nuevo Jefe de Prensa de La Zarzuela su rápida e inmediata respuesta a las dudas y las preguntas de los periodistas. De ello, doy fe.

Pero, también le recuerdo a Jordi, lo que el propio rey emérito le confesó a José Luis de Vilallonga para el libro que sobre don Juan Carlos (“El Rey”, Plaza y Janes, 1993) estaba escribiendo.

“Si don Felipe apareciera un día en una barrera de Las Ventas, como hace Vuestra Majestad, recibiría una gran ovación del público madrileño.

— Ya lo sé – admitió don Juan Carlos -pero que quieres, si el príncipe no va a las corridas , probablemente es para no disgustar a su madre”- le aclaró el soberano .

A lo peor, ahora no lo hace no para evitar disgustar a doña Sofía (cada vez más distante no solo de su todavía esposo sino también de su hijo y, sobre todo, nuera) sino a Letizia que odia la Fiesta Nacional.

Ni quito ni pongo rey, solo la verdad, querido Jordi.