La semana ‘horribilis’ de tía Pi

No teníamos bastantes noticias sobre la corrupción con la Púnica, Gürtel, Aquamed, los ERE, los Pujol, Bárcenas, Caja Madrid… y salta el tema de los papeles de Panamá y la lista de los presuntos evasores fiscales, entre ellos, una infanta de España. “No cabíamos en casa y…”.

Este fin de semana no ha habido columnista que no abordara el tema con más o menos discreción. Todavía la prensa española, tan cortesana ella, da una y mil vueltas a todo aquello que puede salpicar a la Casa Real. Lo de la infanta no solo la salpica sino que la implica.

“Esos papeles conducen sin querer (o más bien queriendo) a su carismático hermano, conocido ahora como el rey emérito”, escribía Carmen Rigalt, el pasado domingo en su crónica de El Mundo.

“¡Qué disgusto nos está dando esta Institución!”, escribe Enrique Ocampo Salas, con doña Pilar sacando los dineros del reino en el que es infanta. “Acaba uno por pensar que el Rey, el de ahora, habría crecido más a salvo en una familia de acogida”, escribía Elvira Lindo en El País.

Ramón Pérez-Maura, siempre tan bien informado, intenta salvar en el ABC, of course, la cara a doña Pi, explicando que el motivo de los dineros en las cuentas opacas de Panamá se debía a una amenaza de ETA de secuestrar a su marido, Luis Gómez Acebo. Puede ser.

Pero, como escribe en el suplemento económico de El Mundo, Carlos Segovia, uno de los periodistas más informados sobre economía en España, “cierto es que la banda terrorista ha sido una tragedia pero, para irse fuera, no hace falta que sea un país con tributación cero y último gran bastión de la opacidad”.

Con esta frase se pone el dedo en la llaga, que tanto duele, escribiendo que “apenas noventa minutitos después de que Rajoy anunciara la abdicación del rey, la infanta cerraba la cuenta, asegurando que cualquier vinculación de ambas hecha es sencillamente errónea”. O mera coincidencia, diría yo.

Lo que sorprende de la información de Carlos Segovia es que el millonario griego, dueño de un fondo de inversiones para grandes fortunas, Alexander Papamarkou, cediera, según la infanta Pilar, la titularidad de Delantera Financiera a Luis Gómez Acebo.

Hasta aquí, puede ser todo cierto. Pero lo que sorprende es que don Juan Carlos, cuando todavía era rey reinante, concediera al señor Papamarkou nada menos que la Orden de Isabel La Católica.

Como deben saber nuestros lectores y si no yo les informo, tan altísima distinción solo se otorga “para premiar aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras que redunden en beneficio de la nación o que contribuyan de modo relevante a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de la nación española con el resto de la Comunidad Internacional”.

Habría que preguntarle al rey emérito ¿qué hizo Papamarkou para merecer tan importantísima distinción? Mucho tenía que querer a su hermana para agradecerle el favor que le había hecho.

Cierto es que doña Pi ha sido siempre la preferida de toda la familia por don Juan Carlos. Esta buenísima relación no es de ahora sino desde que eran muy jóvenes. “Más de una vez hice cosas increíbles para él… A pesar de todo, hacía lo que me pedía… Tiene una manera de pedirte que hagas algo por él, que es imposible decirle que no… Le ves venir y te das cuenta de que te está liando para convencerte. Pero, aún así, es imposible resistirse ó negarle algo”.

No quisiera pensar de algo en Panamá.