La Nochebuena no será tan buena

No entiendo cómo el buenazo de Rajoy se le ha ocurrido elegir esa fecha para las elecciones generales, cuatro días antes de la fiesta más entrañable y familiar.

¡Qué amargura de noche para los que el día 20 pierdan! Para ese veinte por ciento de los diputados del PP que llevan más de dieciséis años calentando el escaño y que seguramente deberían irse. A éstos, ante la lógica reducción después de las generales, será a quienes más les afecte los resultados junto a esos cincuenta que, con previsiones pocos optimistas, el PP piensa pueden perder. Sino para todos.

Existe tal miedo que muchos importantes líderes del partido pretenden ser candidatos, no por sus jurisdicciones, sino por Madrid, ante el riesgo de quedarse fuera, sin escaño. Para ello, intentan encajar los nombres de los primeros espadas del partido, en unas listas claramente menguantes, como escribe la compañera Marisa Cruz, en El Mundo.

Mientras tanto, Rajoy erre que erre con el mensaje económico sin querer ver que hay 20.000 más en la lista del paro. Ítem más: el Presidente sigue pasando de puntillas sobre la corrupción, manteniendo con Rato la misma postura que con Bárcenas ¡ni nombrarlo!

Y otros, todavía afanados en marcar distancia, ridículamente, con la corrupción, sosteniendo que “el caso de Rato es antiguo”.

Ignoro quién asesora al Presidente. A lo peor, sigue siendo el nefasto Arriola. Pero, continuar despreciando a Ciudadanos, como el asesor áulico de Rajoy despreció, en su día, a los de Podemos (“esos frikies”), me parece un gran error. Si con alguien podía coaligar, después del presunto batacazo que se va a dar el PP, es con Rivera, a quien necesitaría como el comer frente a la coalición de la izquierda y extrema izquierda, que solo tiene una fijación: cargarse más que al PP, a Rajoy, impidiendo que siga en La Moncloa tras el 20 de diciembre. No tiene quién le quiera incluso muchos de los suyos. ¿No les recuerda a ustedes el fin de la UCD?

No me gustaría ser diputado del Partido Popular esa Nochebuena. Cierto es que todavía quedan dos meses justos para maniobrar, para olvidarse del tema económico y ocuparse de los problemas de los ciudadanos a todos los niveles. De sobra es conocido que el éxito económico se debe solo y exclusivamente a Rajoy. Que gracias a él, no fuimos intervenidos. Ese mérito ni lo duda nadie ni se lo quitará nunca nadie. Pero hoy ya no es suficiente.

Ahora resulta que ese “frikie” ya no quiere ser de extrema izquierda ni tan siquiera de izquierdas sino de centro. Como se vio en el debate de la pasada noche del domingo. Tal parecían los dos, Rivera e Iglesias, del mismo partido. Aunque el líder de Ciudadanos estuvo mejor, dejó ir vivo al de Podemos, que de él ya no queda ni su sombra. Parecía, incluso, acojonado. Todo para conseguir votos. Muchacho, ¿tú de qué vas?

Desde el próximo 20 de diciembre, a algunos diputados del PP habrá que preguntarles lo que en el villancico  navideño:

La Nochebuena se viene,
La Nochebuena se va, tururú.
Y  muchos del PP se irán.
Y no volverán más, tururú.
Dime, Señoría de qué señor eres desde ese día.