La tribuna menguante

A la tribuna real para el Desfile de las Fuerzas Armadas, con motivo del Día de la Fiesta Nacional, le está pasando lo que a la balconada del Palacio de Buckingham: se ha ido reduciendo, ha ido menguando con el paso de los años. De no caber, a pesar de su extensión, a estar únicamente la reina, su esposo Felipe, Carlos y Camilla. A veces, ni éstos.

Nada que ver la tribuna real española con aquella de los años 1990, 1991, 92, 93 y 94. Hasta entonces, solo los reyes y sus tres hijos. Pero, en 1995, se casa Elena, el 18 de marzo. Y ese año, ya aparece también Jaime Marichalar.

En 1997, con la boda de la infanta Cristina, el 4 de octubre, se incorpora Iñaki Urdangarin, aunque ese año, están ausentes por la luna de miel. También en 1999, por el nacimiento de su hijo Juan Valentín.

El 2004, se produce el overbooking en la tribuna con la llegada de Letizia, la consorte de Felipe, que se han casado el 22 de mayo. Aquel 12 de octubre, el completo era total. A duras penas cabía el Jefe de la Casa, Rafael Spottorno y los ayudantes de servicio.

Contemplando aquella marabunta, me decía: ¿por qué no están solo el rey y su heredero y el resto de la Familia en una tribuna anexa, más pequeña y a otro nivel?

¡Pero no! Allí estaba toda la familia en un acto castrense como es el desfile de las Fuerzas Armadas.

Así se mantuvo hasta el 2007, en que desaparece Jaime Marichalar por el “cese temporal del matrimonio”, el 13 de noviembre, doce años después de casarse.

La tribuna real, durante el desfile del 12 de octubre del 2011, fue una olla a presión, a punto de estallar. Aquel día, para Iñaki Urdangarin como para la infanta Cristina e, incluso, para el príncipe Felipe, fue uno de los más desagradables.

Fácil fué ver la tensión en el rostro del todavía duque de Palma, que estaba viviendo sus últimos momentos como miembro de la Familia Real. El 12 de diciembre, el Jefe de la Casa, Rafael Spottorno, no duda en reprobar duramente a Urdangarín su comportamiento no ejemplar, por lo que es apartado de la vida oficial de la Familia Real. También, la infanta Cristina.

Como consecuencia de ello, en la tribuna del Desfile del 12 de octubre del año siguiente, 2012, ya no están ni la infanta ni su marido. Pero tampoco la infanta Elena a quien, sorprendentemente, se le ha expulsado de la tribuna real, para colocarla, contra todo protocolo, al lado del jefe de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. ¿Qué culpa tenía ella de los escándalos de su cuñado y de su hermana?

Desde entonces, en la tribuna real menguante, solo están, el día del Desfile de las Fuerzas Armadas, quienes deben , aunque pienso que sobran Leonor y Sofía, demasiado niñas. Al rey, debería acompañarle el ministro de Defensa.