La muerte de Jesús, minuto a minuto

Jesús Neira era paisano. Había nacido, como yo, en Granada y tenía 62 años. Se trataba de un profesor de Teoría del Estado en la Universidad Camilo José Cela.

Pero, el 2 de agosto de 2008, se convirtió en un héroe nacional por accidente, al intentar defender a una mujer que, a lo peor, no se lo merecía. Ese día su vida cambió radicalmente y no, precisamente, para bien.

A pesar del reconocimiento popular y oficial por su acción contra la violencia de género que, un desalmado, Antonio Puerta, estaba ejerciendo contra su compañera, Violeta Santander, en las puertas del hotel Majadahonda, próximo a Madrid.

La reacción del maltratador fue agredirle con una brutal paliza que le causaron gravísimas lesiones, entre ellas, una hemorragia cerebral que “puso en marcha la cuenta atrás del marcador de su vida” (Tatiana G. Rivas dixit). Desde entonces, pocos o casi nadie supieron de él. En mi móvil han quedado grabadas las últimas 24 horas, minuto a minuto, de la vida de un hombre bondadoso, generoso y consecuente con sus ideas, como le describen sus amigos.

Viernes, 28, a las 11,54:

Un WhatsApp con un inquietante y dramático mensaje: “Mañana, por la mañana, van a desconectar el respirador a Jesús Neira. Ruego una oración por su alma”.
Lo firmaba Isabel Cepeda, la esposa y madre de sus hijos, los gemelos Daniel y Alejandro (Laura lo es de su anterior matrimonio).

13,56: “Jaime, no tengo fuerzas para hablar por teléfono”.

18,57: “Me gustaría no se olvidara que Jesús se convirtió en símbolo de la lucha contra la violencia de género aunque luego fue injustamente denigrado por no venderse a nadie. Fíjate, hasta se le criticó y se dijo de él que no era patriota por defender la modificación de la Constitución. Qué paradoja. Es lo que ahora piden todos los que también le criticaron. Me gustaría recordaras la gran injusticia que se ha cometido con él. La Comunidad de Madrid seguía sin indemnizarle siete años después de que la mala atención médica que recibió le costara primero, una larga enfermedad; luego, siete años de terribles sufrimientos. Finalmente, la vida”.

Sábado, 29 de agosto:

08,47: “Esta es la última fotografía que tenemos juntos, el 10 de julio. Casi un mes ya en casa, por fin, después de cinco meses de hospitales, recaídas, Ucis, traslados de nuevo al hospital… Estábamos tan contentos de volver a casa y ahora se me va para no volver.”

09,43: “Lo siento, no puedo hablar, no puedo dejar de llorar”.

12,12: “Jesús ha fallecido a las 11,45 de hoy. Que Dios le tenga ya con él. Antes de morir me pidió expresamente no tener coronas de flores sobre su cadáver”.

Posdata: Me gustaría conocer los sentimientos de Violeta Santander en estos momentos por la muerte de Jesús.