Que fácil se lo están poniendo al Gobierno balear

Las vacaciones estivales de la Familia Real española, más concretamente las de Felipe y Letizia, siempre son polémicas cuando no conflictivas.

A la consorte no le gusta Palma, a pesar de haber sido designada, la capital balear, por el prestigioso periódico británico The Times, “la mejor ciudad del mundo para vivir”.

Pero para ella, “no es un lugar para las vacaciones” (sic). Coherente con su argumento, todos los años da la espantada largándose en busca de otros paraísos, si no perdidos, al menos desconocidos para la prensa, después de haber “cumplido” con los mallorquines y el gobierno balear que gastan más de dos millones de euros en tenerles abierto y en condiciones Marivent.

Este año no solo ha sido igual sino peor. La situación política ha cambiado totalmente. Los nuevos gobernantes no están por la labor de seguir con lo de Marivent. Para empezar, ya han advertido al rey la decisión de abrir los jardines del palacete al público. ¿Primer paso para cerrárselo a la Familia Real? A lo peor puede que sí, sobre todo cuando solo se ha utilizado, como este verano, exactamente ocho días, durante los cuales cumplieron con lo que puede considerarse obligación institucional.

Como hacía el rey don Juan Carlos pero con una diferencia: la recepción a las autoridades mallorquinas que siempre tenían lugar el último de las vacaciones, en esta ocasión, los primeros, para quitarse de encima la obligación. Este año, además, invitaron a 400 ciudadanos a la recepción en La Almudaina, durante la que se sirvió un magnífico cocktail.

¿Había un motivo para cumplir nada más llegar con los anfitriones?: Letizia ya tenía organizada su marcha a los ocho días, arrastrando a sus hijas en un viaje a Estambul, escala al paraíso que al día y hora de escribir esta columna, nadie conoce. Felipe, un hombre bueno sin esfuerzo pero también sin carácter, desaparecía igualmente, tras los pasos de su esposa menos de 24 horas después.

Los mallorquines no dan crédito a esta “espantá”. El gobierno menos aún. Sobre todo, después de que los reyes habían prometido que este año iba a ser diferente. ¡Y tan diferente!

¿Es que no existe nadie en la Casa capaz de marcar las actividades de los reyes y familia? No es de recibo que Letizia coja a sus hijas y se marche, con nocturnidad y alevosía de Palma, para aparecer en la madrugada descendiendo de un avión de compañía turca en el aeropuerto de una ciudad, como Estambul, afectada ese día por una serie de atentados, con un resultado de 9 muertos.

¡Qué fácil se lo está poniendo la Casa Real al gobierno balear!