El pasado mexicano de Letizia

Ya vuelve el español (en este caso española) donde solía. La frase es del académico Federico García Sanchiz. La he recordado a propósito del viaje oficial que hoy han iniciado Felipe y Letizia a México. Se prolongará hasta el próximo miércoles, 1 de julio.

Resulta curioso que Letizia vuelve como reina consorte al país en el que, en 1996 y con 24 años, trabajó como reportera. Fue en Jalisco, concretamente en la ciudad de Guadalajara y en el periódico “Siglo XXI”, gracias a una beca para un master de Comunicación Social.

Sorprende mucho que el ganador del LXIII Premio Planeta de Novela 2014 (Pilar Eyre finalista) fuera el mexicano Jorge Cepeda, director del periódico que la contrató. Causó extrañeza que Letizia ni le llamara para felicitarle por el premio. En mi encuentro con el escritor, le pregunté si era el periodista de quien Letizia se había enamorado durante su estancia en Guadalajara.

Aunque en aquella época Letizia tenía novio, Alonso Guerrero, con quien se casaría al regreso de México para separarse meses después, no le impidió enamorarse del subdirector del periódico, Diego Petersen. También de un compañero, Fran Ruiz.

A Letizia todos la recuerdan como una mujer muy lista, alegre, mandona y trepa. También la familia Nájera que le tuvo alquilada una habitación, que compartía con la nicaragüense Beverly, “tenía un carácter del carajo y sin pelos en la lengua”, dice.

Para ayudarse económicamente, no le importó aceptar un trabajo de azafata ambulante de la marca de cigarrillos “Boot”, que repartía por las calles de Guadalajara, vestida con los colores de la cajetilla, blanca la blusa, rojo el pañuelo y el bolso. Muy amablemente, abordaba a la gente para ofrecerle el producto que estaba promocionando. Pienso que era el mérito de una mujer luchadora. Otros no lo verán así.

Como su trabajo en el suplemento “Tentaciones” le obligaba a asistir a conciertos para realizar la reseña, fue así como conoció a los integrantes del grupo Maná de Jalisco, a quienes entrevistó.

Para la portada del disco “Sueños líquidos”, el pintor cubano Waldo Saavedra, residente en Guadalajara, le hizo un polémico retrato.

No está claro si se trató de un topless, como se publicó en su día. Al parecer, Letizia posó para este cuadro llevando una blusa. El propio autor declaró sentirse molesto pues la historia se había sobredimensionado. Pero el cuadro… existe.

De todas formas, pienso que Letizia es demasiado discreta para sus cosas. Tanto como para no prestarse a posar en topless ni para pintor ni fotógrafo alguno.

Muchos aseguran que la joven de la imagen del disco de Maná no se parece demasiado a Letizia, aunque el estilo -una mujer delgada, de pelo largo y con flequillo que llevaba entonces- es el mismo. “En ese cuadro, Leti aparece como un elemento más, casi un detalle. Nada que ver con el que tengo en casa, que ella es la figura principal”, asegura el pintor.

¿Se acordará de todo esto durante los días de su estancia en México? Posiblemente. El pasado, cuando menos se le espera, está presente en nuestra vida.