Una primera comunión “democrática”

El anuncio de La Zarzuela no puede ser más ridículo: Los Reyes darán al Sacramento un carácter totalmente privado. Quien comulga por primera vez es una niña que se llama Leonor pero no será la comunión de la Princesa de Asturias.

Para mantener esta postura, la primogénita lo hará el miércoles, 20, en grupo, junto a sus compañeras del exclusivísimo colegio Santa María de Los Rosales, donde las hijas de Felipe y Letizia estudian bajo unas estrictas medidas de seguridad, controladas por su madre. Lo primero fue que elevaran las tapias del colegio para proteger la intimidad de Leonor y Sofía, dos niñas como las “demás” , que no lo son, aunque acudan vestidas con el uniforme del colegio a la iglesia parroquial Asunción de Nuestra Señora, en la localidad madrileña de Aravaca.

Dicen que no se permitirá la presencia de reporteros. Por supuesto, La Zarzuela no facilitará fotos oficiales. Solo un fotógrafo tomará imágenes para la familia.

De todas formas, no se podrá evitar el protagonismo de la niña que, a pesar de este gesto democrático, seguirá sintiéndose tan diferente que, no hace mucho, preguntó a su madre: “¿Cuándo voy a pronunciar mi primer discurso?”. ¡Qué repelente!

Nada que ver esta ceremonia con la de su padre y sus tías, Elena y Cristina, de las que este columnista fue testigo. El escenario, la pequeña, más que capilla, ermita de La Zarzuela, construida en 1960, bajo la dirección del arquitecto Manuel del Río, autor también del proyecto del vulgar pabellón, hoy residencia de Felipe y Letizia.

Don Juan Carlos y Doña Sofía, entonces Príncipes de España, aquel ridículo título que el general Franco se sacó de la manga para no reconocer que era hijo de su padre y, como tal, Príncipe de Asturias, eligieron para la Primera Comunión el mismo día de mayo, el 30, festividad de San Fernando: en 1972, Elena; en 1973, Cristina y en 1975, Felipe.

Aunque las tres ceremonias tuvieron carácter privado, asistieron la abuela paterna, condesa de Barcelona, el duque de Badajoz, (no lo hizo la infanta Pilar por haber dado a luz) su hija Simoneta y los duques de Soria. También la directora del colegio de Los Rosales, Pura Sotillo, los profesores de los tres hijos y el personal de La Zarzuela, encabezado por el marqués de Mondéjar, entonces Jefe de la Casa. Ofició el padre Aguilar, dominico, asistido por el capellán Federico Suárez, del Opus Dei.

Cuatro décadas después, nada que ver esta España, aconfesional, con aquella católica, apostólica y romana a marcha martillo, aunque, entonces, la Primera Comunión no tenía ningún carácter oficial ni legal sino familiar. Como hoy. Aunque eso sí, con un toque democrático.

Mamá siempre ha querido igualar la Institución por abajo. Para ello, mucho mejor que las niñas hubieran acudido a colegios públicos y no al exclusivo Santa María de los Rosales, privado y laico, que cuesta a 10.000 euros por alumno y curso.

Según el periodista Ricardo Mateo, Letizia consiguió apartar a la directora del colegio, Pura Sotillo, por no estar de acuerdo con la forma en la que la citada directora dirigía el centro e impuso la prohibición de que los colegiales llevaran teléfonos móviles para impedir que se pudieran sacar imágenes de sus hijas Leonor y Sofía. La señora Sotillos llevaba 45 años al frente del colegio y había sido profesora y tutora del príncipe Felipe.