Marivent, ¿para qué?

Don Juan Carlos y doña Sofía llegaron a este paradisíaco enclave, ofrecido por la isla de Mallorca, hace ya 42 años, exactamente el 4 de agosto de 1973. Al ceder esta mansión la Diputación Provincial de Baleares, rompía el acuerdo al que había llegado con Anunciación Marconi Taffani, la viuda de Juan de Saridakis, su propietario, de cederla a cambio de hacerse un museo con el nombre de su marido, abierto al público. En 1973, los herederos de Saridakis denunciaron a las autoridades el incumplimiento del testamento, pero solo pudieron recuperar los muebles y los cuadros.

Desde entonces, el Palacio de Marivent , la única residencia utilizada por los Borbones que no pertenece a Patrimonio Nacional sino que corresponde a la Comunidad Autónoma Balear, con 33,000 m2, es la residencia de verano de ¿la Familia Real?

Letizia no parece dispuesta a continuar con la tradición de pasar las vacaciones estivales en “este trozo de cielo en la tierra” , como la definió Felipe el pasado año, aunque la consorte no lo considera el mejor lugar .

A pesar de que la pareja dispone de una residencia, construida en el interior del complejo Marivent, Son Vent, de 500 m2, edificación de dos plantas, con ocho habitaciones, una biblioteca, un gran salón, comedor, recibidor, cocina y cuatro cuartos de baño. Exclusivamente para ellos.

En el 2004, año en que se casaron Felipe y Letizia, el gobierno balear se gastó una millonada, en una serie de reformas para que la consorte encontrara Son Vent más cómoda. Se cambió toda la instalación eléctrica, se implantó un nuevo sistema de aire acondicionado, más moderno y silencioso , y también la cocina con nuevos electrodomésticos de última gama.

Aún así, la inefable Letizia no se ha sentido jamás feliz en Marivent. Lo más grave es que ni lo disimula. Para ella supone un gran sacrificio tener que viajar a Palma con el fin de participar , como este Domingo de Resurrección, en “la misma vieja parodia renovada” junto a los que quedan de la Familia, simulando ser muy feliz sonriendo a los fotógrafos.

Antaño, Marivent era el escenario de la estampa familiar más esperada, cuando eran… una familia. De un tiempo a esta parte, empezaron a llegar a cuentagotas, por separado, y cuando unos aterrizaban en la isla, otros se marchaban.

El palacio de dos plantas tiene diez habitaciones, cinco cuartos de baño, varios salones, entre ellos el comedor oficial, y varios despachos.

Todo esto fue supervisado personalmente por doña Sofía, que no escatimó gasto en elegir muebles, tanto para el interior como para las terrazas, cortinas, ropa de cama especialmente bordada… pagaba la Diputación.

Cierto es que con todo lo que ha sucedido en la Familia Real, ella es la única que lo disfruta junto a su hermana Irene. Para ello, el gobierno balear se ve obligado a desembolsar más de dos millones de euros al año en su mantenimiento y que siempre esté en condiciones para cuando Su Majestad la reina madre quiera refugiarse allí a llorar la soledad de su desamor como hacía su antecesora, la reina Victoria Eugenia.

La sufridora esposa de Alfonso XIII se encerraba en el gabinete que se había montado en el Palacio Real, donde se hartaba de llorar y maldecía la hora en que se había casado con el soberano que llenó de bastardos Madrid. Hoy, todavía, podemos disfrutar de la existencia de uno de ellos, Leandro Borbón Ruiz Moragas, a quien se le reconoció ser hijo de su real padre.

Ciudadanos de Palma piensan que es mucho, muchísimo, dinero público el que se gasta para que una señora, por muy reina madre que sea, lo utilice dos veces al año. Don Juan Carlos “ni está nunca ni se le espera”.

Primero, ya no tiene el Fortuna en el que navegar. Y segundo porque está la reina, con quien, visto lo visto, no le gusta coincidir.

Por todo esto y mucho más, a lo peor, Marivent tendrá que ser devuelto, un día, a la ciudad de Palma (como se ha hecho con el Fortuna) para ser utilizado con fines culturales y museísticos, como lo dejó dispuesto su propietario.

Con todo lo anteriormente expuesto y haciendo honor al título de esta columna, ¿para qué Marivent?