El día que entré en la isla de Skorpios

El pasado domingo, 15, hizo 35 años que este columnista entraba en la mítica isla de Skorpios. Era la primera vez que un periodista lo hacía. ¿Motivo?: el entierro del famoso griego de oro, Aristóteles Onassis, quien junto a Livanos y Niarchos formaban la troika naviera más importante del mundo.

Ese exclusivo paraíso de 1.200 hectáreas, fue adquirido por Onassis al principio de la década de los 60, por tres millones de dracmas. En el construyó una gran villa “Casa Rosada” y una pequeña y bella Greek Ortodox Chapel, donde contrajo matrimonio con la viuda de América, Jackie Kennedy, el 20 de octubre de 1968,  después de firmar un  contrato prematrimonial en el que se especificaba que, en caso de divorcio, Jackie recibiría un tercio de la fortuna del armador.

En una de sus recoletas playas de fina arena, el reportero italiano Settimio Garritano logró, en 1971, uno de los grandes scoops del periodismo mundial: la señora Onassis bañándose y tomando el sol completamente desnuda. Los pechos y el pobladísimo monte de Venus, que ya no se estila ya que la moda ha impuesto el afeitado,  de la esposa del poderoso armador griego hizo millonario a su autor. Aunque a ustedes les sorprenda, la publicación de estas fotografías no disgustaron  a Ari, muy al contrario. Le agradaba que todo el mundo supiera la belleza de mujer con quien estaba casado. El reportero logró las fotografías desde una pequeña barca de pescadores.

El 17 de marzo de 1975, el día en el que este columnista desembarcaba en la isla, iba a ser testigo del entierro de Onassis, en la misma capilla donde contrajo tan desgraciado matrimonio con la viuda de Kennedy.

Lo primero que vi en la capilla fue una tumba, la de su hijo Alexander, el heredero, fallecido dos años antes en accidente de aviación. Y fuera, cara al mar Jónico, otra tumba, está  abierta, que debería acoger el cuerpo del armador, fallecidos dos días antes en un hospital de París y en la mayor soledad (Jackie se encontraba en Nueva York), víctima de una miastenia muy grave, complicada con neumonía.

El cadáver del armador había llegado a Atenas, procedente de Paris, en un avión de  Olympic Airlines  de su propiedad. Le acompañaban su hija Cristina, su viuda, (la muerte de Ari impidió el divorcio) los hijos de esta, Carolina y John John , su madre y su cuñado Ted Kennedy.

Una lancha, procedente del puerto de Lefkada , donde había sido embarcado el cadáver, depositó el féretro en la pequeña ensenada de la isla y, a hombros de empleados, ascendió hasta la capilla seguido de la familia. Jackie, que al descender del avión en Atenas lo hizo, al ver la prensa, colgándose del brazo de Cristina, con quien no se hablaba desde hacía muchísimo tiempo, en la isla de Skorpios lo hizo del brazo de su hijo John John. La ceremonia fue breve y emotiva. Emotiva sobre todo para Cristina. La viuda conservó en todo momento una hierática serenidad.

Observando las imágenes de entonces, ya no viven ni Jackie, ni su hijo John, ni Ted Kennedy, ni Cristina que, años después  seguiría los pasos de su padre y de su hermano, suicidándose en Argentina,  para ser enterrada junto a ellos en la misma capilla.

Hoy, los tres descansan en la isla que, aunque sigue llamándose Skorpios, ya no es propiedad de los Onassis, sino de una multimillonaria rusa , Ekatherina Kibolovlev, que se la compró, en 2013, por 117 millones de euros  a Tina, la nieta de Onassis e hija de Cristina, Con una condición, respetar las tumbas de su abuelo, de su tío y de su madre aunque no quiere saber nada ni de Grecia ni de su familia, olvidando que gracias a su familia es una de las mujeres más ricas del mundo. ¡Pobre niña rica!