“Merde d´artiste”

Este fin de semana se ha clausurado ARCO 2015, ese experimento artístico que ha sorprendido, por no decir escandalizado, al personal por haber desaparecido ciertas presencias habituales.

Lo visité dos días después de la inauguración por Felipe. Como él carece de la campechanía y sentido del humor de su padre, recorrió los diversos stands sin sorprenderse ni exteriorizar sentimiento alguno. Otra cosa hubiera sido de visitarlo don Juan Carlos, que es un cachondo.

Durante mi recorrido, me interesó más la expresión y los comentarios de los visitantes que las propias obras expuestas. Como cuando acudí a cenar un día a El Bulli de Ferrá Adriá. Lo hice como la mayoría de los comensales, para divertirme y observar la reacción del personal ante el menú o ante la tortilla de patata deconstruida… en copa.

Si en el famoso restaurante era necesario un guía, un intérprete, que te fuera explicando lo que ibas a comer o estabas comiendo, en ARCO, ni eso.

Nada o casi nada de lo expuesto tenía explicación: carretillas con piezas de mármol, lámparas, motores, archivadores en rueda; ventiladores, sopletes, grifos, botes de pintura medio derramados, mesas sobre mesas, puertas viejas que no abrían ni cerraban nada, cajoneras, y la joya de la exposición, una de las piezas más conceptuales: un vaso ¿medio lleno?, ¿medio vacío? de agua del artista cubano Wifredo Prieto, que podía adquirirse por 20,000 euros. Se trataba de una de las obras más controvertidas y “revolucionarias” de este ARCO. Lo que se puede considerar una tormenta artística en un vaso de agua.

Peor fue lo sucedido en una exposición de Milán, donde podía verse, para su venta, una serie de latas de conserva, cerradas ellas y firmadas con el siguiente título que respondía al contenido: “Merde d´ artiste”, de Piero Manzoni, célebre por su arte conceptual e irónico. En dichas latas podía leerse: “Contenuto netto gr 30. Conservata al naturale. Prodotta en inscatolata net maggio 1961”.

Aunque usted querido lector no lo crea, estas “porquerías escatológicas” fueron adquiridas por el MOMA de Nueva York unas y otras por el POMPIDOU de París.

Estos días, saltó la noticia de que una reclusa, compañera de celda de Isabel Pantoja, en la cárcel de Alcalá de Guadaira, donde cumple condena, le habría robado… unas bragas.

En ARCO, este año no figuraban las bragas de Isabel pero si un collage formado por bragas rojas que amigas, galeristas y artistas le habían regalado a la creadora, la sevillana Pilar Albarracín. La “obra” valía 38,000 euros.

¿Qué se podría haber obtenido por las bragas de la Pantoja si hubieran aparecido en el ARCO 2015, que acaba de ser clausurado? No quiero dar ideas.