Felipe puentea a su padre

Ha sorprendido, desagradablemente, que don Felipe decidiera ser el quien acudiera a Riad para dar el pésame, en nombre del pueblo español, por la muerte del rey de Arabia Saudita Abdalá bin Abdelaziz.

La sorpresa se debe porque el rey fallecido era el mejor amigo de don Juan Carlos. Tanto que el último viaje, todavía como rey reinante, que realizó el 8 de junio de 2014, desoyendo los consejos de los médicos, fue para evitar a su heredero Felipe y a numerosos empresarios españoles dos grandes conflictos: la posible pérdida del contrato del Ave Medina-La Meca, por problemas achacables a terceros, y una demanda a España por las renovables que ponían en riesgo futuras inversiones árabes. Una gran empresa estatal emiratí es uno de los grandes inversores en este negocio y a quien le afectaba el recorte de las primas.

Aunque el rey Abdalá no pudo hacerle los honores a su hermano Juan Carlos, por encontrarse ya muy enfermo, si lo hizo su heredero y hoy rey Salman, cuya relación con él es estrechísima.

Posiblemente, don Felipe se ha olvidado que todos los negocios que empresas españolas han tenido y tienen en Arabia se debe a la mediación y la gran amistad de don Juan Carlos con todos los miembros de la familia reinante: desde el rey Faisal al actual rey Salman.

Hasta el general Franco, conocedor de la gran relación del entonces príncipe con los soberanos saudíes, le encargó, en 1973, durante la gran crisis del petroleo, que intercediera junto al rey Faisal para que España no se quedara desabastecida. Gracias a esta gestión, el general le permitió al príncipe cobrar unos céntimos de cada barril que venía de Arabia. Esto se lo siguió manteniendo Suárez y Felipe González.

Item mas: en 1979, el rey Fahd regaló a don Juan Carlos el tercer Fortuna “como muestra de la entrañable amistad” entre las familias reales.

Por todo esto y muchas cosas más (Arabia Saudita ha sido el país junto con Estados Unidos que mas veces ha visitado el rey emérito) es injusto que Felipe no haya permitido que su padre acudiera en su nombre y en el de su hijo, of course, a despedir a su gran amigo Abdalá y abrazar al sucesor, mejor amigo todavía.

Dicen que ha sido Letizia quien ha influido en esta decisión. Según ella, la imagen de don Juan Carlos no es la mas beneficiosa, en estos momentos, para la monarquía. Sobre todo porque su nombre se ha visto involucrado en un desagradable tema de una presunta paternidad y que mantiene al rey emérito missing.

Pienso que todo puede ser un simple desquite por los desaires que don Juan Carlos le estuvo haciendo a la nuera hasta el mismo día de la abdicación.

Ahora bien, si hablamos de daños colaterales a la monarquía, el más grande fue el de la boda de don Felipe con la periodista Letizia. Seamos justos y claros.