Los dineros del Rey

No me voy a referir a los que la ciudadana belga Ingrid Jeanne Sartiau puede estar soñando que recibirá si el Rey reconoce ser su padre.

Si esto sucede -para empezar, don Juan Carlos ya está buscando abogado- se especula que la señora podría recibir, en su día, la cuarta parte del tercio obligatorio para los hijos de la presunta fortuna del ex soberano.

Según el diario The New York Times, se estima en 1.700 millones de euros. Pero hay que tener cuidado con esta cifra, basada en la investigación de Forbes, porque en ella se incluye cosas de Patrimonio Nacional.

De todas formas, Ingrid, que se convertiría en el cuarto hijo del Rey, por ahora, y como ya no existen hijos ilegítimos, tendría los mismos derechos que Felipe, Elena y Cristina.

Cierto es que la joven, hoy ya una señora de cincuenta años, ha declarado cínicamente, pienso yo, y a través de su abogado: “Lo único que quiero es ver a mi padre”. ¡Corta y navega, muchacha, que vienen los vikingos.

Pero hoy, de los dineros que yo quiero escribir -de los otros, tiempo habrá- son de los 7,7 millones de euros que Felipe recibirá de los Presupuestos Generales del Estado para “el mantenimiento de su familia y Casa”, según la Constitución. Se trata de una cantidad idéntica a la del ejercicio 2014, casi un millón menos a la que don Juan Carlos recibió en 2010 y que fue de 8,89 millones de euros y casi igual a la recibida en 2005 (7.78)

Es deseo del Jefe del Estado que la transparencia presida este apartado tan delicado, como es el de los dineros que, al ser públicos, hay que responder públicamente en un desglose lo más detallado posible.

No vale que se conozca lo que cobra él, la misma cantidad que recibía su padre y Letizia, la misma que doña Sofía.

Al personal le gustaría que en el desglose que la Casa ha prometido hacer se detallara lo que se gasta en comer, en el servicio, en los colegios de las niñas, en la jardinería, en la ropa de la consorte que está haciendo millonario a Felipe Varela y otras partidas.

Sería bueno aclarar que muchos de los gastos de la Casa corren a cargo de Patrimonio Nacional y de diversos Ministerios con lo que los casi 8 millones de euros solo es una parte de lo que cuesta la Monarquía y que puede superar, más bien, los treinta.

Esta cantidad es el presupuesto de la Jefatura de Estado del Reino Unido y en él se incluyen los gastos de Policía, Fuerzas Armadas, transporte, mantenimiento de las propiedades reales tanto como cuatro palacios y castillos, caballerizas, piensos y hasta artículos de… limpieza.

Si estamos dispuestos a ser transparentes hay que serlo hasta con el último euro que se gasta en mantener la Jefatura del Estado español. Lo demás, es engañar a los ciudadanos, con eso tan falso como que la Monarquía española es una de las más baratas de Europa. Por ello, resulta ridículo y cortesano lo del portavoz del PP, Juan Manuel Albendea, que defendió en la tribuna del Congreso los dineros del Rey en estos términos: “Vergüenza los 7.77 millones para La Zarzuela en comparación con las asignaciones para otras casas reales europeas y orgullo por la austeridad de nuestros reyes”. ¿Vergüenza? La de oírle. Más podía protestar por la vergonzosa asignación que en los Presupuestos Generales del Estado se asigna al Presidente de Gobierno y de su partido: 78.185,04 euros brutos anuales. Lo que supone un sueldo bruto mensual de… 6.515,42 euros. Casi lo que gana el Secretario de Estado de Comercio, amigo del pequeño Nicolás.