Al banquillo, como Infanta o como ciudadana

Pienso que, después de confirmar la imputación de la Infanta, se impone, por parte de ella, la renuncia a títulos, honores y privilegios. En beneficio de la Institución.

No es lo mismo sentar en el banquillo a la ciudadana Cristina que a una Infanta. Aunque se apellide Borbón, que ya no es como para tirar cohetes. Hay tantos borbones impresentables.

Sería la primera vez que esto sucede. Se veía venir. No sería aceptable sino un escándalo sideral que, después de tantos imputados y los que van a estar, la todavía Infanta y duquesa amen de hija y hermana de reyes se fuera de rositas. Como si se tratara del día de los inocentes.

No había ya fuerza moral, ni por parte del Fiscal General del Estado ni tan siquiera de ese “abogado defensor”, el fiscal Horrach, para presionar a los magistrados de la Audiencia de Palma, con el fin de levantar la imputación a la Infanta.

Dicen que Cristina recibió la noticia en su residencia de Ginebra “como un mazazo”, al igual que sus abogados aunque Miguel Roca y Jesús María Silva, el de “las hormonas del amor”, mantuvieron el tipo ante la prensa.  Podía haber sido peor. “Pero no es lo que esperábamos”, reconocieron.

Pienso que mantener la imputación no solo beneficia a la Justicia, empieza a ser igual para todos, sino también a la Institución. Estoy seguro que Felipe no ha movido un dedo en beneficio de su hermana. Lo suyo es mantener a la monarquía lo más limpia posible. En todos los aspectos.

Vulgarizando mis comentarios, podría decirse que la Pantoja y todos los políticos que están entrando en la cárcel ó imputados, han influido en los magistrados, al igual que la imputación de la Infanta a que la folclórica no pueda eludir la prisión. “¿Por qué la Infanta no y yo sí?”, dijo un día Isabel. Pues bien, guapa, ya estáis las dos igual.

Cierto es que no imputar a Cristina por blanqueo de capital es un agravio comparativo con Ana María Tejeiro,  la mujer de Diego Torres. Por ello, se explica la satisfacción, relativa ella, de Roca y de Silva.

Lo que me preocupa es que don Juan Carlos pague, en su día, los platos rotos por ser emérito. Otra cosa, de no haberse producido la abdicación que le ha dejado un poco al aire.

Recurrir a la doctrina Botín no es posible. Tendría que hacerlo Manos Limpias ó el juez Castro y pensar que lo hiciera quienes han llevado la causa adelante es ridículo. Además está la doctrina Atutxa . ¿Cuál es la diferencia? Que la primera es de interés particular y la segunda de interés general, que es el caso. No  hay más remedio que felicitar a Virginia López Negrete y a Manos Limpias que, contra viento y marea y presiones políticas y de toda índole, han logrado sentar a la Infanta en el banquillo.

Y pensar que Rajoy apostó un día por la inocencia de la Infanta, aunque todavía es presuntamente ¿culpable? o ¿inocente?