La familia irreal

Dicen que Antonio López, el pintor manchego de los membrillos, ha terminado ¡ya! el cuadro que de la Familia Real española empezó a pintar en… 1994, por encargo de Patrimonio Nacional.

Como tiene fama de pesetero, aunque presuma de humilde, exigió el pago por adelantado. Varios millones de aquella época.

Está previsto que la obra se exhiba ¡al fin! en el Palacio Real. ¿Ustedes se lo creen? No es la primera vez que se produce esa falsa alarma.

Me da igual. Ese retrato ya no es el de la Familia Real sino de una familia… irreal. Nadie de quienes aparecen son quienes eran. Quienes fueron.

Para empezar, don Juan Carlos, desgraciadamente, ya no reina; doña Sofía, está desaparecida; el príncipe Felipe no solo se casó y tuvo dos hijas sino que ya es rey; la infanta Elena que, en aquella época, era soltera, han pasado tantos años que le ha dado tiempo a casarse, tener dos hijos y… divorciarse; Cristina, más de lo mismo y, además, imputada.

Afortunadamente, en el dichoso cuadro no aparecen ni Jaime Marichalar, que ya no existe; ni Iñaki Urdangarin que, aunque exista, ya no aparece por haber sido apartado de la Familia Real auténtica, y… Letizia. No se van a creer lo que les voy a contar. Para justificar el retraso del dichoso cuadro, Antoñito López llegó a telefonear a don Juan Carlos para preguntarle si podía incluir a la hoy esposa del rey Felipe que, en aquella época, ni la conocía. No sé ni siquiera si ella, entonces, estaba casado con otro. El rey Juan Carlos le gritó “¡Noooooooo!”

¿Se imaginan ustedes si estos tres consortes hubieran aparecido en este cuadro? Menudo morbo.

Observando la obra, pregunto: ¿no le da vergüenza? Posiblemente, no. Porque, según Patrimonio, el retrato de esta familia tan irreal se va a presentar, a bombo y platillo en el Palacio Real. ¿Con asistencias de los “afectados”? A lo peor sí, ¡menudo cachondeo!

Item más: el retrato es de tal vulgaridad que tanto los reyes como el príncipe y las infantas carecen de la mínima dignidad real exigida en un cuadro como este. Aparecen todos, firmes, como guardias civiles. Y sus trajes son para llorar.

¿Pretendía realizar el pintor algo así como la familia de Carlos IV? Para empezar, nadie posó para él. Se valió de fotografías expresamente realizadas para él. Trabajar a partir de estas imágenes es muy distinto que hacerlo del natural. ¿Es que pretendía Antonio López que la Familia Real estuviera posando para él durante veinte años?

“Las infantas aún adolecían de ciertas grasas juveniles, porque estaban a punto de cruzar el umbral de la madurez que mejora e iguala a las mujeres”, escribió en 2010 la compañera Emilia Landaluce.

Antonio López declaró en el 2011: “Yo nunca había hecho una familia entera”. Se nota. “Además también está el aspecto económico que nunca se dice pero es importante. En mi caso, también”.

No hay que darle más importancia. La tiene porque el cuadro está pagado, puntualizó. ¿Cuánto? Un misterio. Algún día se sabrá y será un escándalo.

Yo que Antonio haría lo que el gran Cristóbal Toral, lo tiraría al contenedor.